I. ¿Desarrollo con planeación? La dinámica poblacional en la capital del país ha cambiado bastante en los últimos años; aunque la tasa de población ha disminuido (de 3.6% entre 1960 - 1970 a 0.4% anual entre 1990 – 2000), el crecimiento desordenado que ha tenido y la falta de una política de desarrollo urbano eficaz, por parte de las autoridades locales, ha ocasionado que la ciudad se vea rebasada por un sinfín de problemas: falta de agua en algunas zonas, transporte público poco eficiente o drenaje saturado, por lo que la necesidad de replantear la imagen urbana se hace urgente.
Para ello es indispensable contar con un marco normativo que guíe las acciones de las autoridades para hacer de la ciudad de México un lugar sustentable en todos los sentidos. En 1976 se promulgó la primera Ley de Desarrollo Urbano del Distrito Federal, la cual pretendía ordenar las construcciones y tipo de giros mercantiles de acuerdo a las necesidades de esa época. Sin embargo, fue hasta 1996 cuando se actualizó esta norma, es decir, 30 años después y cuando la ciudad ya se había prácticamente expandido hacia las zonas altas y ecológicas.
II. ¿Propuesta ciudadana? El pasado 9 de diciembre, después de 12 años, se diseña una nueva Ley de Desarrollo Urbano, la cual, de acuerdo a su breve exposición de motivos, manifiesta que está sustentada en tres ejes prioritarios: la actualización del sistema de planeación de la ciudad, la simplificación administrativa y la intervención a gran escala del espacio público. Estas prioridades sin duda requieren de la atención e intervención de las autoridades capitalinas, pero no a costa de las decisiones de los ciudadanos. Dicha iniciativa otorga facultades al jefe de gobierno para crear zonas de intervención, con lo cual se podrá modificar el uso de suelo de cualquier predio sin participación de los jefes delegacionales y de los propios vecinos.
Asimismo, la propuesta que se encuentra en la Asamblea Legislativa suprime el procedimiento de acción pública, quitando así la opción de quejarse e interponer un recurso jurídico para encausar los perjuicios o daños que ocasione una construcción.
III. ¿Visión a largo plazo? Si bien es cierto que el jefe de gobierno tiene la facultad para dirigir la planeación y que es necesario replantear el proceso evolutivo de la ciudad, éste debe ser resultado de un amplio consenso entre las autoridades delegacionales y, sobre todo, incluir a los ciudadanos que son, finalmente, los más afectados por las modificaciones que se realicen, ya que la construcción de un complejo de oficinas o el cambio de giro de algún establecimiento mercantil impacta en la vida diaria de los vecinos de esta capital.
La ciudad de México necesita un gobierno comprometido con sus ciudadanos y no con intereses particulares; un gobierno que escuche a los vecinos y no que limite su voz; en suma un gobierno con visión a largo plazo que logre hacer de esta ciudad un mejor lugar para vivir.
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