A raíz del desplegado publicado por parte de académicos e intelectuales llamando al Congreso a tomar decisiones de fondo que cambien la fisonomía económica y política del país, se ha desatado la polémica con respecto a si se trata de una postura que implica la necesidad de aceptar la propuesta del gobierno, sometiéndose a sus dictados, o si es legítimo negarse a aceptar planteamientos que son contrarios a la forma de pensar de la oposición.
En una democracia operativa, el llamado de los intelectuales sería interpretado como un intento por anular el derecho del poder opositor a evitar que un gobierno de minoría parlamentaria impusiera su mandato sin tomarlos en cuenta.
El problema en nuestro país radica en que el fin del presidencialismo absoluto no generó una alternativa democrática integral, sino que dispersó el poder de manera tal que gobernadores, dueños de monopolios económicos y otro sinnúmero de factores de fuerza, volvieron casi imposible establecer acuerdos políticos de largo alcance. El modelo democrático mexicano rompió el dominio exclusivo de la Presidencia de la República por un solo partido, pero no la estructura de privilegios que permitió a los gobiernos priístas contar con la obediencia de sectores poderosos de la sociedad.
Son estos privilegios en exenciones fiscales, en protección monopólica y en impunidad política y criminal, a los que un fuerte sector no está dispuesto a renunciar. Alternancia en el ejercicio de gobierno, y mantenimiento de los beneficios del viejo régimen corporativo, son las características de un México sin crecimiento y desarrollo significativo. Esta es La generación del No. La que se niega a perder aquello que el viejo régimen le otorgó como concesión graciosa o como parte del acuerdo de sumisión ante el presidente en turno. La que utiliza las debilidades institucionales de la democracia mexicana para mantenerse en sus posiciones, sin aceptar cambio alguno que reduzca su grado de influencia política y poder económico.
Los que dicen “no”, cuentan hoy con una amplia mayoría en la Cámara de Diputados y apuestan a elegir a uno de los suyos para los comicios del 2012.
No es este asunto una discusión retórica o académica, sino una lucha real entre aquellos dispuestos a romper con la inercia del pasado, frente aquellos otros empecinados en seguir acumulando poder y riquezas a costa de la mayoría de los mexicanos. Esto es lo que se juega en este contrapunto entre el “sí”, y el “no”.
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De acuerdo, nuestro sistema ya no sirve; hay que romper la inercia del pasado ¿Y el decalogo de Calderon es para romper con la inercia del pasado? ¿o solo sirve para darle zanahorias a una sociedad civil organizada que se ha centrado en tres propuestas discordantes entre si y ninguna de fondo?
Y qué opinión te merce la generación del SI? Todos aquellos políticos que a todo dicen si: a deuda pública las deudas privadas? SI, rescate de empresas privadas ineficientes? SI, aumento de impuestos? SI, alianzas perversas para beneficios de grupo? SI, yerno de Elba como subsecretario de la SEP? SI, reducción de derechos laborales? SI, venta de paraesatales al extranjero? SI, Fraudes electorales? SI, mentir a la opinión pública sin consecuencias? SI, aumento al precio de gas y electricidad? SI. Si se hace una análisis detallado los No's siempre han perdido con los Si's, todas las reformas que de alguna manera han deteriorado la calidad de vida de los habitantes estan vigentes.
Estimado Ezra: Me parece muy bien el análisis que realiza, sin embargo Ud. que conoce más ese sórdido mundo de la política mexicana, debería de adjuntar una propuesta concreta, pues nosotros, humildes lectores tenemos que hacer de tripas corazón cada vez que vemos, oímos o leemos a esa caterba de políticos hábidos de poder y de dinero, que no sirve para nada.
SI estoy de acuerdo que los aumentos de impuestos se negocien sobre alianzas políticas Palomita Verde, NO estoy de acuerdo que los aumentos de impuestos se negocien sobre alianzas políticas clase Palomita roja
SI estoy de acuerdo que la reforma política la defina la clase política Palomita Verde, NO estoy de acuerdo que la reforma política la defina la clase política Palomita roja
Excelente la columna, porque la verdad de las cosas, muchos de los problemas del país se han generado a esas personas que siempre dirán no, no, no y no, lo que patentiza que estas personas y personajes de la política mexicana, no tienen la capacidad y generosidad de negociar, son inflexibles, y en consecuencia no comulgan con los principios básicos de la democracia.
Ya que todos andan muy resueltos publicando desplegados, yo, aunque no soy intelectual ni cosa que se le parezca, propongo: "NO A LA (DE)GENERACIÓN DEL AIGA SIDO COMO AIGA SIDO". Pásele a firmar...
Las élites en el poder distraen a la sociedad con sus comedias de deslealtad, abusos y raterías, soslayando la generación de oportunidades de desarrollo científico, industrial y comercial de pequeñas y medianas empresas, e impulsar la economía que debiéramos tener en razón de nuestras potencialidades en recursos y localización. Este año será de pena y no de celebración, en contraste con otras economías como la china, la india o la brasileña, cuyos gobernantes han permitido el desarrollo de sus pueblos. El juicio político a través de las elecciones no es suficiente para penalizar a la clase gobernante por su corrupción e incapacidad.
Académico de la UNAM por 22 años, periodista en medios escritos y electrónicos. Conduce la tercera emisión de “Noticias MVS”, y los programas de televisión “Dinero y Poder” y “La Ciudad de Todos en Canal 11.
Comentarista de temas políticos nacionales e internacionales, colabora en la revista “Poder y Negocios”