La llegada de la influenza AH1N1, que azoló a México el año pasado y que todavía hoy es más que una amenaza, puede ser dejada fuera de combate con la vacunación, que constituye la principal medida preventiva para evitar contraer cualquier enfermedad, sobre todo porque “se caracteriza por su fácil propagación”, dice el doctor Andrés Sánchez, presidente de la Federación Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (Fesormex).
Además de recibir el inmunizador, es bueno tener una dieta balanceada, hacer ejercicio regularmente, dormir ocho horas diarias, tomar abundantes líquidos, lavarse las manos a menudo y evitar lugares concurridos como cine o restaurantes con poca ventilación, acciones que contribuyen a reducir las posibilidades de enfermarse.
En defensa propia
“La vacuna contra la influenza AH1N1 contrarresta el probable contagio con este virus, que es el causante de la nueva influenza. Dicha vacuna es sumamente útil porque no desarrolla la enfermedad y evita complicaciones de índole respiratoria. Hoy en día se está aplicando en muchas de las instituciones de salud (IMSS, ISSSTE, etc); además, está por salir a la venta al público, de acuerdo con lo explicado por la Secretaria de Salud”, indica el doctor Sánchez.
Los expertos de Fesormex recuerdan que la influenza humana AH1N1 es una infección viral de las vías respiratorias altas: nariz, bronquios y pulmones. Afecta tanto a hombres como a mujeres de cualquier edad. Este virus tiene la facultad de modificar su estructura para impedir que las defensas del organismo, que enfermó el año anterior, tengan la misma eficacia cuando ataquen de nuevo. Por esta razón es necesario vacunarse.
Una vacuna es la introducción en el organismo humano de un agente, principalmente viral, para lograr desarrollar anticuerpos específicos contra el mismo. La creada contra la influenza humana ha sido utilizada y demostrando su seguridad y eficacia.
En la población con riesgo de complicaciones graves, la vacuna ha reducido el número de ingresos hospitalarios y muertes, por lo cual es un insumo necesario para la prevención de esta enfermedad. Pero nadie debe olvidar que los virus de la influenza son muy inestables, sufren cambios constantes, lo que obliga a que cada año se produzca una nueva vacuna con las cepas de virus identificados por el sistema de vigilancia mundial, advierten los expertos.
Año tras año
Por eso es imposible almacenar vacunas de muchos años, pues su composición dependerá del virus circulante; siendo necesario que se inicie la epidemia para que el virus sea identificado y los laboratorios puedan iniciar la producción de la vacuna. Es importante tomar en cuenta que al principio de la pandemia no las habrá, por lo tanto, es fundamental tomar medidas de prevención mucho antes de que llegue.
Los especialistas recuerdan que la vacuna contra la influenza humana AH1N1 puede ocasionar reacciones como cualquier otra: ardor o comezón en el sitio de la aplicación, enrojecimiento del área o bien, malestar general, cansancio, dolor muscular o presentarse un cuadro tipo gripal fácil de solucionar con algún analgésico. La gran mayoría de los vacunados no presentan efectos secundarios.
La federación sugiere a la gente acudir al centro de salud más cercano y aplicarse la vacuna contra la influenza. En caso de no tener conocimiento de los lugares donde se aplica dicha vacuna, pregunte a su médico familiar.
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