Es muy sencillo de explicar, pajarracos. Me preguntaba la Mafufa por qué siempre los más pobres y fregados de la ciudad acaban pagando el costo de los descuidos y las negligencias de las autoridades. Se refería a las terribles inundaciones que se registraron en colonias de Venustiano Carranza e Iztapalapa, además de Ecatepec, Netzahualcóyotl y Valle de Chalco, y que afectaron a miles de familias tanto en el DF como en el estado de México.
Si esa pobre gente vuelve a padecer la pérdida de todo su patrimonio mobiliario y ve cómo su casa y sus cosas flotan entre aguas negras, es no sólo por las “cantidades extraordinarias de lluvia” que cayeron en días pasados en el valle de México, esa es la justificación oficial; la realidad es que durante décadas, los gobernantes de la ciudad y de la entidad mexiquense se olvidaron de construir nuevas obras de infraestructura en el drenaje, nuevos colectores y redes para la captación, manejo y desfogue de las aguas residuales en la ciudad. Tanto los desechos urbanos como el agua de lluvia en esta urbe acaban mezclados, con el consecuente volumen y desperdicio de agua limpia que eso significa.
Desde que se construyó el gran colector profundo y todos los túneles que forman el sistema de drenaje profundo de la ciudad, inaugurado en 1975, los sucesivos gobiernos, tanto los regentes priístas como los jefes de gobierno perredistas electos a partir de 1997, desdeñaron invertir en obras invisibles para los ciudadanos y prefirieron apostarle a obras e inversiones mucho más vistosas y redituables electoral y políticamente.
Apenas en el 2006, se inició la construcción del colector oriente, obra que aún está por terminarse, y hasta antes de eso el incremento de la población y por tanto de las descargas de aguas negras, junto con ciclos de lluvia cada vez más intensos, comenzaron a colapsar el sistema de desagüe y drenaje de la ciudad. Hace exactamente 10 años, en el 2000, el mismo canal de la Compañía y el río de los Remedios se desbordaron e inundaron a las mismas colonias que todavía anegadas en aguas residuales.
¿Qué ocurrió en 10 años con las inversiones y las obras que debieron hacerse para resolver la saturación del drenaje urbano y de la zona metropolitana? Lo más seguro es que terminaron financiando campañas y aspiraciones presidenciales, ya fuera de Arturo Montiel o de Andrés Manuel López Obrador. Tal vez el dinero que debió invertirse en hacer nuevos colectores de drenaje acabó financiando el vistoso segundo piso del Periférico o uno de los puentes que llevaban el nombre de Montiel, si no es que se enviaron a apoyar la campaña de algún candidato priísta en los estados.
Algo de eso decía ayer el presidente Calderón, que las tragedias de hoy se deben a las obras no realizadas en el pasado inmediato. El problema es que el señalamiento del Presidente no es suficiente respuesta para una familia que lo perdió todo: sus camas, su refrigerador, su televisión, sus muebles, sus cosas adquiridas con tanto esfuerzo y sacrificio y que hoy están inservibles. Si el Presidente tiene nombres y datos concretos de qué obras no se ejecutaron y a quién correspondía hacerlo, ¿por qué no lo dice? Sobre todo si sabe de presupuestos que se destinaron para ello y fueron desviados a otros objetivos, tal vez Calderón debiera tener un poco más de valor y ponerle nombres concretos a su denuncia.
De lo contrario, todo parece un discurso político más. Podría incluso el Presidente, si tiene la información, ordenar una investigación para deslindar quiénes incurrieron en negligencia o en desvío de recursos públicos para que se investigue y se castigue a los responsables. Eso sería una respuesta a los miles de damnificados que claman respuestas y soluciones a su problema; no una solución a medias como la que les dieron hace 10 años, que sólo maquilló temporalmente el problema, sino una solución definitiva que haga que no vuelvan a pasar por la amarga experiencia que hoy viven.
Oía el domingo en el programa Código, que conduce mi amigo el periodista Salvador García junto con Estela Livera en el Canal 40, a un experto que advertía: “Si no hacen obras urgentes, infraestructura necesaria, no se resolverá el problema y el drenaje se colapsará y con él arrastrará a la ciudad en 10 años”. ¿Se imaginan, pajarracos?
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