Críticas le han llovido al pobre gobernador de Chihuahua, por anunciar (como titular del Ejecutivo, sin apoyo del Congreso aún) que trasladará todos los poderes del estado a Ciudad Juárez.
El neoémulo de Juárez, el Presidente, quien trasladó los poderes federales justo allá cuando se llamaba Villa del Paso del Norte el 14 de agosto de 1865, lo hace en un momento clave cuando los ojos del país ven hacia la ciudad más violenta del mundo con 191 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes.
No quiero pensar que lo hace para ganar votos o hacer un “teatro” que poco sirve, como dice Nava. ¿Quién puede pensar eso en un año electoral?
Tampoco veo en su declaración atisbo alguno de la operación Pilatos (dícese de la acción de lavado de manos que hacen los políticos cuando los problemas los desbordan) al exigir que Calderón aparezca para compartir la culpa, digo, la responsabilidad.
No, yo quiero creer en Reyes Baeza, en su solidaridad e interés para solucionar, con su sola y transformadora presencia, la realidad de Juárez. No la creo ni mediática ni propagandística.
El mandatario estatal anunció que los funcionarios “trabajarán, comerán y dormirán” en esa ciudad. Es decir, intentarán sobrevivir como cualquier juarense. Perfecto: que todos sus funcionarios/legisladores se pongan en los zapatos de sus gobernados.
Les creo si, y sólo si, salen a las calles, cerca de las 9 de la noche, sin escoltas, sólo con el Jesús en la boca para que regresen con bien. Si no usan la técnica “presidente municipal”, de trabajar en Juárez y dormir en El Paso, Texas. Si como empresarios, aguantan no pagar “derecho de piso” que les cobra la delincuencia organizada por no asaltar y/o incendiar sus locales. Si Patricia González, procuradora estatal, se pone en los zapatos de las mujeres que a diario salen a trabajar a las maquilas…
No me fallen.
Mientras esa realidad llega, ayer el secretario de Gobernación estuvo en esa ciudad, donde ofreció disculpas a los familiares de los chavos asesinados y anunció que el Presidente irá pronto…
Dijo que por falta de información declaró que los jóvenes pertenecían a bandas delictivas. Ayer varios padres de familia reiteraron que no tenían la información necesaria sobre lo que se vive allá. Hasta solicitud de asilo político recibió Gómez Mont.
En fin, ¿hay culpables/responsables? De acuerdo con una encuesta de María de las Heras, 37% de los encuestados (500 ciudadanos chihuahuenses) creen que el Reyes Baeza y Calderón son los culpables del clima de inseguridad que viven, aunque 36% cree que la responsabilidad es sólo del gobierno federal.
Creen 51% que sí se debe implementar un estado de excepción en todo el estado; 71% creen que el clima de violencia en que viven se debe a que el gobierno no sabe “cómo controlar a los narcos”.
Falta ver qué factor jugará la inseguridad en los votos de las elecciones de julio próximo.
La congruencia siempre es más difícil que el pragmatismo político. Eso es lo que supongo que ha entendido, a golpes y con “castigos”, Lia Limón, asambleísta del PAN que se atrevió a no firmar la acción de inconstitucionalidad contra matrimonio y adopción gay.
La conozco. No lo hace por pose, lo cree, pero se enfrenta a un partido que ha decidido defender la postura de la Iglesia y extrema derecha más que los principios del PAN, institución que no entiendo por qué ha tomado esta bandera como estrategia electoral.
Las preguntas son: ¿en serio creen que con ello sumarán votos? ¿Qué encuesta dice eso y con qué bases? En serio creen que vale la pena alejarse así de sus principios cuando al mismo tiempo se balconean al aliarse, en otros estados, con un partido, el PRD, que acaba con las buenas costumbres y la moral de “la familia” en el DF?
Hoy recuerdo a Daniel Alberto Gayzueta Cabanillas, quien falleció en el incendio de la Guardería ABC.
A los ojos de Juárez. Fue en el patio central de la Secretaría de Educación Pública, donde ayer su titular se reunió con director@s de bachilleratos de 23 estados. Al final de la foto oficial, varias de las asistentes quisieron tomarse una foto con Alonso Lujambio. Obvio, los piropos y suspiros —cariñosos, no presidenciales— no cesaron.
Hasta que uno de los maestros asistentes las cuestionó: que se definieran con respecto a quién es el más guapo, Enrique Peña Nieto o el secretario…
La respuesta quedó en el aire…
.
|