Las novelas de aventuras de épocas remotas hablan de la lepra como una maldición, lo cual era cierto para sus víctimas hasta hace unas cuantas décadas, pero la ciencia les ha rescatado y actualmente les ofrece una nueva oportunidad de vida plena. El 31 de enero se celebró el Día Mundial de la lucha contra la Lepra, una enfermedad que carga con un gran estigma, pero cuya prevalencia va a la baja.
La batalla contra este mal de mención bíblica se gana gracias a programas educativos y el acceso a un tratamiento eficaz, como los orquestados por el Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades (Cenavece) y apoyados por empresas como el laboratorio Novartis.
Una vieja y mala historia
Los registros médicos indican que durante siglos, la lepra y las deformidades que provoca, así como el miedo a la dispersión de la infección, han conducido a los enfermos al aislamiento y a una vida con escasos medios de subsistencia.
Pero la historia dio un giro a principios de los años ochenta, cuando la cara de la enfermedad cambió gracias al desarrollo de la poliquimioterapia del laboratorio, la cual combinó tres sustancias (dapsona, rifampicina y clofazimina) y dio como resultado un tratamiento efectivo contra la Lepra, mismo que es recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En los hechos, se puede decir que los esfuerzos de la Fundación Novartis para el Desarrollo Sostenible han contribuido a reducir la prevalencia de la lepra, estimada en 250 mil casos a escala mundial, con lo que se modifica la percepción negativa relacionada a la enfermedad.
Los tratamientos donados por la farmacéutica desde el año 2000 han permitido curar a cinco millones de pacientes en el mundo y contribuido a la erradicación completa de la misma en países como: Brasil, Nepal y Timor-Leste. El laboratorio Novartis es el único proveedor gratuito de esta terapia.
México, una batalla aparte
La empresa tiene en pie, desde 2000, el Programa de Apoyo al Control y Erradicación de la Lepra en México, que en conjunto con la Secretaría de Salud y mediante el Cenavece tiene como meta controlar y prevenir la enfermedad.
“El éxito del programa radica en la adecuada capacitación al personal de salud, que en contacto con poblaciones en riesgo logra identificar a tiempo los síntomas del padecimiento, así como a la accesibilidad del tratamiento que tiene un paciente toda vez que se ha diagnosticado”, de acuerdo con Mariana de la Peña, gerente de Responsabilidad Social y Comunicación del laboratorio.
En México, son menos de 680 las personas infectadas, a diferencia de los más de 16 mil mexicanos contabilizados en 1996.
Mediante campañas de mercadotecnia social, se realiza una contribución clave al desestigmatizar la lepra y su temida imagen para posicionarla como una enfermedad como cualquier otra que requiere prevención, conocimiento y que es curable. En particular, estas campañas buscan como último fin ir más allá de la rehabilitación, para integrar servicios generales de salud y la efectiva reducción del estigma, de manera que el resultado sea una mejor y más temprana detección, diagnóstico y tratamiento.
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