El relevo de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Genaro Góngora y Mariano Azuela, esconde un verdadero juego de estrategias. En la terna para sustituir a don Genaro, la de los académicos, la balanza se inclina a favor de Arturo Zaldívar, al que si bien se le cuestiona haber sido profesor de Felipe Calderón, y se le atribuye alguna cercanía al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, en comparación con los otros postulantes resulta un liberal moderado. A Adame Goddard se le vincula con el Opus Dei y a Eduardo Ferrer, además de la fama de conservador, le pesa su juventud; se le ve muy verde para el tamaño de la toga que tendría que vestir. Así, Zaldívar es “lo mejor que podría pasar”, según tirios y troyanos. La otra terna, la judicial para sustituir a don Mariano, camina por terrenos estrictamente jurídicos, libre de filias o fobias políticas, por lo que los legisladores la dejarán rodar en las consideraciones internas de los jueces, que por cierto, hoy deshojan la margarita entre dos de los aspirantes, Luis María Aguilar y Mario Pardo.
La crítica del ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Juan Ramón de la Fuente, sobre la aprobación de leyes antiaborto en 17 estados porque representan un serio embate al Estado laico, resulta sólo la punta del iceberg de un movimiento cada día más robusto y articulado y que se manifestará la próxima semana. Hasta el momento, suman más de un centenar los personajes que avalan la postura del ex rector. El gran debate apenas inicia.
Quien invitó a Ruth Zavaleta a un acto del presidente Felipe Calderón el miércoles, en el que anunció su salida del PRD, fue el secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero Arroyo, uno de los hombres más cercanos al mandatario. Ella, por cierto, niega hasta en la carta de renuncia que entregó al líder del PRD, Jesús Ortega, que su intención sea irse a otro partido, aunque César Nava, del PAN, le haya abierto las puertas de su partido. Lo cierto, dicen cercanos a Zavaleta, es que entre sus opciones está la de crear un nuevo partido político. De ese tamaño es el vuelo de doña Ruth... veremos hasta dónde llega.
Apunte final: Un acontecimiento se dará muy pronto en Los Pinos. Maximiliano Cortázar, coordinador de Comunicación Social de la Presidencia de la República, se casará el próximo 12 de diciembre con quien fuera su secretaria particular desde finales de 2007, Jennifer Hartjen Islas. La boda será en el hotel Soumiya, de Cuernavaca, y asistirá el presidente Felipe Calderón, quien casi se perdía el enlace por asistir a Copenhage por esos días. Para su fortuna, “Max” gozará de la bendición de la Guadalupana, además de la presidencial.
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