Ya leíste cuanto manual de sexo encontraste, El Kamasutra dos veces con y sin ilustraciones, compraste lo último en juguetes sexuales y te disfrazaste de El Zorro, pero a ti, la verdad, lo que te gusta es caminar con tu pareja, escuchar música de baladas y hacerlo suavecito.
No, no todo el mundo puede vivir de igual manera la sexualidad, y eso tiene que ver con la forma en que está constituido nuestro temperamento, asegura Víctor Íñigo, presidente del Instituto de Consejería y Análisis del Temperamento.
Éste, dice, es una característica de la personalidad que nos permite fortalecer la autoestima. La sexualidad, como un área que se conforma por aspectos que van desde lo emocional, lo físico, lo ideológico y sicológico hasta lo meramente biológico, también se desarrolla y vive de acuerdo con una forma de ser.
Existen personas que su prioridad es el conocimiento y comprender las cosas que pasan a su alrededor, y en lo sexual pudieran parecer fríos distantes o poco interesados; hay otros que tienen un temperamento práctico y se enfocan más a la acción, donde hasta el sexo se mira bajo esta perspectiva; pero hay quienes para llega a una relación requieren de ir paso a paso y que las cosas se den de manera ordenada, bajo protocolos, y aunque todos tenemos de todo un poco, hay una tendencia que nos guía y hace que predomine.
Por ello, a la hora del sexo no todo el mundo está listo para todo. No a todas la personas se les da el romanticismo, ni todas son capaces de experimentar aventuras o juegos sexuales y gozarlos con la misma plenitud; es más, los temperamentos pueden influir en la manera que ciertas caricias se dan o no, como podría ser el sexo oral.
Por ello, identificar el tipo de pareja sexual que tenemos y la que somos, es importante para no exigir de más y poder aceptar lo mejor de cada uno.
Trampas del temperamento
Cuando una persona nos atrae, queremos ser aceptados, y para ello hacemos de todo, hasta desarrollar características de un temperamento que no es el que nos domina. Los poco demostrativos se comportan cariñosos y a quienes poco les importa comprender cada cosa a su alrededor hasta libros de filosofía compran.
De acuerdo con la teoría del análisis de temperamento, esto nos permite desarrollarnos en áreas que son débiles en nuestra personalidad, pero como no son las que nos permiten sustentar nuestras necesidades básicas son imposibles de sostener todo el tiempo, de aquí que cuando la etapa de enamoramiento acaba, dejamos de ser lo que le hicimos al otro pensar que éramos.
De hecho, se da una complementación natural con las parejas de temperamentos distintos, pero también se generan áreas de conflicto a trabajar, a valorar, las que nos dan posibilidad de ser flexibles, de validar al otro y de darnos cuenta que no es que el otro esté mal, sino que simplemente es distinto.
Esto nos da la posibilidad de ser acertivos en las decisiones que tomamos con la pareja y con nuestra sexualidad, ya que podemos descubrir cuáles son las prioridades que tenemos y cuáles son las menos.
También nos permite explorar otras áreas y descubrir herramientas para relacionarnos y ser honestos en ver que hay cosas fuera de nuestras posibilidades, que no podemos hacer, pero no los invalidamos en nuestra pareja.
Cuando sólo una parte de la pareja conoce esta información también desarrolla la capacidad de hacerle ver al otro sus fortalezas y debilidades y, por tanto, validar más la relación. Conocernos en nuestras necesidades ayuda a amarnos y amar al otro.
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