Al igual que muchos adolescentes corrí el fin de semana pasado a ver Luna nueva, la secuela de la exitosa Crepúsculo, para toparme con un filme aún peor que la primera parteLuna nueva nos muestra como Edward (el vampiro) sacrifica su gran amor por Bella (la chica mortal) para no exponerla a los peligros de su oscuro mundo, sin contar que Jacob (el adolescente lobo musculoso) está listo para ocupar su lugar en el corazón de Bella. Sobre este “sofisticadísimo triángulo amoroso” y un mundo de fantasía bastante chafa, está cimentado tanto el éxito de los pésimos libros de la escritora Stephenie Meyer como de sus dos versiones cinematográficas, que con muy poco ingenio y mucha mercadotecnia han sabido conquistar el gusto de millones de adolescentes alrededor de nuestro planeta. Luna nueva no es mala, es pésima, pues además de que la historia es cursi, predecible y lenta, es una cinta inverosímil, mal actuada y con efectos especiales como de telenovela infantil de Rosy Ocampo. Por favor, si usted es padre de familia y sus hijos lo obligan a llevarlos a ver este horror, por amor complázcalos, pero inmediatamente después invítelos a leer un libro o a ver un filme que en verdad les llene el alma, antes que caigan en las drogas por ver esta porquería llamada Luna nueva. Viva Once TV Méxicoy la buena televisión ¡Sí se puede! Y gracias a Dios no toda la televisión hecha en nuestro país es Corazón salvaje y Muévete, y para demostrarlo está Canal Once y sus maravillosos programas que divierten, informan y sorprenden a su audiencia. Para muestra: XY que a diferencia de los fallidos intentos de Televisa por hacer series de calidad, Canal Once sí logra su objetivo, es decir, entretener con excelente factura e inteligencia. XY, protagonizada por Juan Carlos Barreto, Eduardo Arroyuelo y Javier Díaz Dueñas, es la historia de la editorial que produce una revista masculina que lleva como nombre precisamente XY, a lo largo de los capítulos uno va conociendo la vida de los hombres y mujeres que hacen esta publicación, a la vez que sus mundos internos, para así entender un poco a los seres humanos de principios del siglo 21. ¿Por qué XY es tan buena? Lo que sucede es que a diferencia de: Mujeres asesinas, Los simuladores o El Pantera donde la mayoría de la producción y equipo creativo están conformados por gente de Televisa que durante años ha recibido sueldos de hambre y cuya preparación se limita casi exclusivamente a malas telenovelas, en XY el Once apostó por talento profesional, es decir, gente preparada que nunca hubiera tenido cabida en el canal de las estrellas por estar demasiado estudiada y que antes de la transformación del Once, a falta de buenos proyectos, trabajaba en cine o publicidad. Esta serie cuya primera temporada concluye mañana miércoles, demuestra por sí sola, que México sí puede competir en las grandes ligas de la televisión mundial. Por esto y mucho más sintonice el Once, que siempre ha sido una señal interesante, aunque durante muchos años no se supo si era cultural o educativa, esto en gran medida por “sus creativos” que con el pretexto de hacer televisión que se alejara de los modelos de Televisa o Azteca o por ideologías izquierdistas mal entendidas, ofrecían programas pretenciosos y aburridos. Afortunadamente ahora parece ser que la gente que lleva los destinos de Once TV México comprendió lo que debe ser una televisión que divierta e informe sin matar neuronas, aniquilar voluntades ni ponernos a cantar el 9999. ¡Felicidades de todo corazón! El libro que todo Méxicono estaba esperando Me refiero a la biografía de Alfredo Cervantes Landa titulada: Soy gay ¿Y tú? a través de la cual el famoso sexoservidor nos hace el favor de contarnos su vida y cómo se relacionó sentimentalmente con Fabián Lavalle y otros famosos que supuestamente eran sus clientes. Lo interesante del asunto es que los editores de este libro presentan a Cervantes Landa como un defensor de los derechos de la comunidad gay y como un hombre comprometido con la verdad, cuando casi todos los demás pensamos exactamente lo opuesto, es decir, que si él no hubiera terminado en la cárcel por golpear a Fabirú en el Hotel Roma, nunca habría defendido los derechos homosexuales ni jamás habría contado su verdad, pero lo peor de todo, es que ahora resulta que ni siquiera Cervantes Landa posee una ética básica de sexoservidor al revelar en esta biografía su lista secreta de clientes. |