Ni los testimonios de tres premios Nobel en Economía, ni las opiniones de expertos internacionales en finanzas convencen al gobierno de Felipe Calderón Hinojosa de que se equivocó y las medidas para enfrentar la crisis han sido lentas y débiles.
Ante la contundencia de cifras sobre el desplome, por deficiente crecimiento, desempleo y pobreza, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, ha ofrecido respuestas simplistas y arguye que los analistas extranjeros desconocen la realidad mexicana.
Los Nobel en Economía Edmund Phelps, James Heckman y Joseph Stiglitz han coincidido en que el régimen calderonista no ha otorgado estímulos a la planta productiva y el alza de impuestos desalentará a inversionistas.
Tan firmes argumentos son ignorados por Carstens, quien sobre lo dicho por Stiglitz dijo que nuestro país sufrió dos embates, el financiero global y la pérdida de 800 mil barriles diarios de petróleo. Luego emitió la frase dominguera de que México no pudo aplicar las “medidas contracíclicas”, entre otras, la de mayor endeudamiento externo.
El propio Agustin Carstens fue el primero en pasear su figura en los canales de televisión y aseguró que la crisis hipotecaria de Estados Unidos no afectaría a la economía mexicana, porque estaba blindada y celebró el “catarrito” que nos afectaría, sin llegar a la pulmonía.
Lo del petróleo es sabido en exceso. ¿O ignoraba Carstens que, siendo subsecretario de Hacienda, su jefe Vicente Fox vació los yacimientos de Cantarell para enviar 1 millón 800 mil barriles por día a los amigos estadounidenses de ambos?
¿También ignora el hacendario que se esfumaron más de 40 mil millones de dólares por el sobreprecio del crudo y ni el foxismo ni el actual gobierno se preocuparon por hacer nuevas exploraciones y reponer el saqueo del golfo de México?
¿O no es verdad que tecnócratas —desde De la Madrid a Zedillo— y panistas tomaron por su cuenta a Pemex, exprimiéndole sus recursos para abultar el presupuesto federal de cada año, sin preocuparse por llevar a cabo una reforma fiscal y dejar de depender del petróleo?
¿Por qué ahora lloran si Vicente Fox no se cansó de dirigir improperios a Pemex, exigiendo su desaparición para satisfacer a los yanquis y éstos pudieran agotar el petróleo que nos queda?
Con motivo de la visita del Nobel Joseph Stiglitz, fue enviado a los micrófonos Ernesto Cordero, secretario de Desarrollo Social federal, y entre sus incongruencias dijo que el catedrático de la Universidad de Columbia “desconoce a detalle las políticas contracíclicas que implementó el gobierno mexicano, desconoce la realidad de las finanzas públicas mexicanas y creo que mejor que se ponga a leer un poquito más de México”.
Ahí está la falsedad. Carstens dijo que “el país no tuvo oportunidad de aplicar las medidas contracíclicas” y Cordero afirma que Stiglitz las desconoce. Ni entre miembros del gabinete panista hay congruencia y esto explica el desorden nacional.
Tal vez Stiglitz, en su calidad de figura mundial de las finanzas haya leído “un poquito más” que el secretario Ernesto Cordero, quien debiera recibir un curso de sintaxis para tener al menos capacidad de respuesta. No es lo mismo repartir dinero de Oportunidades a incondicionales que saber de economía.
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