Camina una alianza entre el líder del SME, Martín Esparza, y el presidente del PRD, Jesús Ortega. Ayer, durante la Conferencia Nacional Unitaria, ambos se mostraron afecto, aunque con timidez. Muchos fueron testigos de que entre Esparza y Ortega comienza a consolidarse una estrategia de apoyo mutuo, que incluso generó el rechazo de algunos electricistas. Pero el estrechón de manos disipó dudas. Al final del acto, al que asistieron 150 organizaciones de izquierda, se le preguntó a Esparza si acompañará a López Obrador en el tercer aniversario del gobierno legítimo. Respondió con frialdad que no sabía. Nos cuentan que eso es síntoma de que entre ellos no hay química sino rechazo.
Sorprendió a muchos capitalinos el patrullaje del Ejército mexicano por las principales calles y avenidas del Centro Histórico, incluidas Paseo de la Reforma, avenida Juárez, 5 de Mayo y Venustiano Carranza, entre otras. Unidades militares artilladas con tres o cuatro elementos castrenses hicieron recorridos desde muy temprano y hasta el anochecer. Los rondines arrancaron comentarios diversos. No se supo a bien si la acción fue producto de los preparativos del desfile por el 99 aniversario del inicio de Revolución o por la violencia desatada por células de la organización criminal La Familia, que ayer realizó ataques casi simultáneos en instalaciones policiacas federales y locales en Celaya. Algo se habrá detectado en el DF y por ello la presencia militar.
Organizaciones, instituciones, especialistas y hasta premios Nobel tupieron duro al gobierno de Calderón por la difícil situación económica, que amenaza con ponerse peor. Fue una semana larguísima para Los Pinos. Las críticas llegaron de todas partes. La Cepal aseguró que México es líder en pobreza y la OCDE dijo que la recuperación del país no será antes de 2012; para colmo, Joseph Stiglitz, Nobel de Economía, aseveró que el desempeño de México en el manejo de la crisis fue uno de los peores en el mundo. A Calderón le llovió sobre mojado. Para contrarrestar los grandes males, en Los Pinos se lanzará un programa de empleo. Adquirió cientos de vehículos dotados con un gran pizarrón con la leyenda “¿Buscas Empleo? Llama al Servicio Nacional del Empleo”. Los autos recorrerán las calles del país y es seguro que los teléfonos no dejarán de sonar.
Apunte final: el acto de Ebrard con las mujeres plomeras nos brinda una pincelada de humor involuntario. En su discurso refirió su esperanza de que las trabajadoras recibieran de los ciudadanos una “buena acogida”. La frase generó sonrisas y rechiflas entre las aludidas. No faltó quien le gritara: “Quiero con Marcelo”. El jefe de Gobierno, con toda propiedad y sin perder nunca la ecuanimidad, dio por terminado su discurso.
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