Las próximas semanas serán definitivas para Barack Obama. En cuestiones internas deberá resolverse la cardinal cuestión de la reforma al sistema de Salud. También, hacia fuera, las estrategias para la guerra en Afganistán y para Paquistán. Luego de una definición histórica en las relaciones sinoestadounidenses: responsabilidades compartidas en asuntos geoeconómicos (ello incluye a América Central y Sudamérica, por la búsqueda de materias primas) y dada una peculiar simbiosis financiera y comercial. Luego vendrá la ruda definición para la reforma migratoria, dominada en extenso y de manera principal por factores productivos y hasta demográficos. Pero en el corto y mediano plazos el problema que demanda una solución urgente es el del desempleo. Cuando uno de cada 10 trabajadores estadounidenses se encuentra desempleado por meses —esto no se veía desde 1983—, millones y millones no cubren los pagos de la hipoteca de la casa, los de las tarjetas de crédito, los intereses de otros préstamos. Y menos personas aún se compran una nueva casa, lo que también impacta la demanda de nuevos refrigeradores, televisores y otros bienes de consumo duradero. El paro de uno de cada 10 es un dato políticamente explosivo y también depresivo en términos sociales. La verdadera recesión pasa por ahí, más allá de los gigantescos déficit fiscales y en las cuentas externas. Lo obvio: desciende el consumo de las familias, tan importante en la economía de EU. Para qué hablar del ahorro. El problema puede describirse así, según un reporte de CCN Money: la tasa de desempleo se incrementó de septiembre a octubre en 29 estados y en el distrito de Columbia, cuando 13 estados superaron la media nacional de 10.2%. Del lado positivo la tasa de desempleo cayó en 13 estados y 28 produjeron nuevos trabajos. Pero todos los estados tienen una tasa de desempleo mayor que la del año pasado; y en el curso del año todos han perdido empleos. El oeste tiene la tasa más alta (10.8%), mientras el noroeste conserva el mismo nivel del mes pasado: 9%. En enero, señala CNN, un millón de personas podría perder sus beneficios por desempleo si el Congreso no extiende esa ayuda. Un detalle importante es que la situación es menos angustiosa en el empleo del gobierno federal, las manufacturas, la producción petrolera y el comercio. Pero en particular la industria de la construcción es una de las más lastimadas. Se entiende ahora por qué estamos observando el envío de dinero de México a EU: las familias aquí ayudan ahora a los desempleados allá. A principios de diciembre el presidente Obama se reunirá con expertos y con líderes de negocios para discutir estrategias y tratar de superar este grave problema. No sé si los economistas gubernamentales de México entienden el problema de nuestro subempleo. Entiendo que no les importe mucho para el corto plazo que la economía marginal crezca o aun se reduzca. Ahí está como una pesada losa sobre el sector exportador y el deprimido mercado interno. Si ahí aumenta o disminuye el subempleo un millón de personas en un año, no pasa demasiado. Ese circuito se encuentra en verdad casi marginado de las cuentas nacionales. Opera con sus propias reglas y estatutos y sólo importa en la práctica para el mundo oficial cuando se producen choques con la economía formal. Es un submundo despreciado y hasta irrelevante. A las estadísticas y a los estadísticos no les interesa demasiado cuántos vendedores de música mezclada suben a los vagones del Metro. Menos cuando se cuenta con unos 3.5 billones de pesos en el presupuesto federal. Ese dinero ofrece un real respiro para ver si en un año las medidas económicas gubernamentales funcionan (a pesar del derrumbe de Cantarell y de los ingresos petroleros por exportación). Por supuesto, las medidas económicas funcionarán si, y sólo si, se presenta el fin de la recesión en EU y se inicia un nuevo ciclo de crecimiento sostenido. Si ello no ocurre, entonces al dinero del presupuesto se lo llevarán los vientos (¿inflación, devaluación?) Una pregunta: ¿el gasto gubernamental al menos parte de la idea de proteger el empleo formal o aun de incrementarlo? ¿O ese es un motivo demasiado volátil para tratarlo en público? Pues da la impresión en el comportamiento de los economistas gubernamentales que ellos tienen un secreto. Algo mágico; y eso nos va a ayudar a todos. |