De un momento a otro, el gobierno federal anunciará la reapertura de los centros de indemnización a los ex trabajadores de Luz y Fuerza. Su idea es seguir liquidando empleados e ir paulatinamente desmoronando el movimiento del Sindicato Mexicano de Electricistas.
El plan contempla tres etapas. En la primera se ofreció la liquidación conforme a la ley y un jugoso bono que atrajo la mirada y la firma de 61.45% de la nómina de LyFC, es decir, 27 mil 407 de las 44 mil 514 personas que pertenecían a la empresa desaparecida por decreto presidencial, según el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes, que, agregó, se gastaron 14 mil 300 millones de pesos de los 20 mil que habían presupuestado para el efecto.
La segunda etapa está por iniciar y buscará seguir atrayendo trabajadores ofreciéndoles la liquidación que marca la ley y un bono, equivalente a 70% del anterior; es decir, sigue siendo un dinero que busca seducir pero sin neutralizar el premio a quien se apuntó con el gobierno desde un inicio: a quien que se formó en el primer periodo le habrá ido mejor.
Ese segundo plazo tiene una fecha límite, que abrirá la tercera etapa: cuando la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje emita su laudo sobre la disputa del SME, pues en distintas declaraciones públicas, los funcionarios federales han dejado claro que a partir de esa determinación laboral ya lo más que ofrecerán será lo que marca la legislación, ni un peso extra.
En el camino de la pugna por las liquidaciones —el gobierno invitando, el sindicato rechazando— ya hubo un acontecimiento que incidió sobre la decisión de acercarse a la ventanilla de la liquidación oficial: cuando el SME recibió una suspensión de la juez Guillermina Coutiño bajó el flujo de solicitudes pues se generó la expectativa de que la desaparición de LyFC fuera revertida.
Hay un segundo tema que podría incidir: la decisión de la Cámara de Diputados sobre si presentar una controversia constitucional ante la Suprema Corte. Si, como los senadores, determinan no hacerlo, se podrían incentivar los acercamientos a los cheques de liquidación o viceversa.
Al final, la perspectiva gubernamental es que sólo 5 mil trabajadores no acepten sus cheques. Y que esos sean los que se queden con un movimiento opositor radical. Veremos.
SACIAMORBOS En una de sus primeras visitas a México, con el uniforme de la NASA puesto, el gobernador del estado natal de sus padres tuvo que sacarlo de emergencia del país en su propio avión oficial: iba de La Piedad a Morelia, a acompañar el Grito, la noche de los granadazos. Y antier que aterrizó en México no llegó su maleta. El Estado Mayor Presidencial la recuperó ayer y se la entregó en Los Pinos cuando fue a reunirse con el Presidente.
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