Susana González tenía todo para triunfar, como dicen en los concursos: belleza, talento y simpatía. Pero, ¿qué le pasó? Si ya protagonizaba culebrones, series y hasta había conseguido cierto reconocimiento en teatro con la obra Opción múltiple
Según dicen los conocedores del chisme barato y las buenas conciencias, su gran error fue meterse con Eduardo Santamarina estando casado, pues según ellos, el público nunca perdona a una “roba maridos”, y que por esa razón, a partir de ese momento sus trabajos dejaron de ser interesantes para esta audiencia misógina y las buenas ofertas se le esfumaron. Yo estimado lector difiero de estos criterios, que sé que muchos comparten dentro de Televisa, pues creo que estos descalabros profesionales de Susana se deben más a sus malas decisiones laborales, que al haber sostenido una relación sentimental con el actor veracruzano. Susana nunca debió haber aceptado actuar en Pasión, pues nada más con leer el primer capítulo, cualquiera se pudo haber dado cuenta el tipo de churro que iba a ser, ni la fallida S.O.S y mucho menos haber perdido su valioso tiempo discutiendo con los medios la paternidad de sus hijos (eso si pensamos al estilo de la Santa Inquisición).
A final de cuentas, si el destino tiene deparado para Susana más éxitos, los tendrá. Lo que me preocupa a mí, es el hecho que muchos de los que manejan los medios de comunicación crean que nuestro público tiene mentalidad medieval y piensen que el triunfo o fracaso de una actriz se debe a su calidad moral (como un castigo divino) y no a su rigor, trabajo y talento.
HASTA QUE EL DINERO..., ACTUALMENTELA ÚNICA TELENOVELA CON ÉXITO
Le duela a quien le duela. Sin grandes escándalos, con relativamente poco apoyo publicitario y con una pareja protagónica nacional, esta producción de Emilio Larrosa ha conseguido lo que ninguna otra telenovela en estos momentos, es decir, obtener altos niveles de audiencia, cuando además el resto de las producciones, tanto dentro de Televisa como en TV Azteca, van terroríficamente a la baja. Lo que sucede es que don Emilio, a diferencia de sus competidores, sí entiende el mercado actual, donde lo primordial es generar momentos agradables y no verle la cara al público con melodramas absurdos y llenos de contradicciones. Si a esto le sumamos la química entre Pedro Fernández e Itatí Cantoral, el elenco de comediantes y la historia sencilla, el resultado es otro triunfo para este peculiar hombre de televisión metido por casualidad en el mundo del mercado de lágrimas.
El nuevo y reluciente teatro Aldama
Exactamente dos meses después de haberse incendiado, el pasado viernes 13 de noviembre Alejandro Gou volvió a abrir las puertas del teatro Aldama con El Tenorio cómico. Reconstruir este espacio no fue cosa fácil, pues el fuego había destruido gran parte del inmueble, por lo que sólo con mucha fuerza de voluntad, disciplina, trabajo, amigos solidarios y amor al teatro, Alejandro pudo levantar nuevamente el telón de este foro del Sindicato de la SAGARPA que administra exitosamente desde hace años. Devolviendo así, a la ciudad de México un espacio limpio, moderno y con el mejor equipo técnico.
Es importante que esté de nueva cuenta en funcionamiento este teatro, pues amén de ser fuente de trabajo para muchas familias y ofrecer siempre obras divertidas, en este punto de nuestra historia nacional, necesitamos desesperadamente lugares donde pueda descansar el alma de tantas malas noticias, violencia, crisis y engaños. ¡Viva el teatro!
Los abrazos rotos, mancha negraen la trayectoria de Almodóvar
Cuando uno piensa en la carrera del cineasta manchego, forzosamente nos vienen a la mente sus grandes películas como La ley del deseo, Mujeres al borde de un ataque de nervios , Hable con ella o Volver que ya son joyas de la cinematografía mundial, pero desafortunadamente genios como Almodóvar, también a veces, tienen sus traspiés, como en este caso Los abrazos rotos, su más reciente filme.
Los abrazos rotos es la historia de la filmación de una comedia donde la protagonista (Penélope Cruz) es Lena, una actriz y ex prostituta que aunque es amante del poderoso productor (José Luis Gómez) se enamora perdidamente del director (Lluís Homar) sin saber las sorpresas que el trágico destino le tiene deparadas a su amor prohibido. Este melodrama con tintes de cine negro y algo de comedia, pretende, como casi siempre en el cine de Almodóvar, ofrecer una visión de las relaciones humanas, del entorno social y de cómo todos, tarde o temprano pagamos nuestros pecados. En esta oportunidad con Los abrazos rotos además busca hacerle un homenaje a su cine, a sus mujeres y a su legado, el problema es que todo se queda únicamente en buenas intenciones y el resultado es un aburrido melodrama más cercano a una telenovela que a alguno de sus trabajos que lo han vuelto célebre. Le sugiero que vaya a verla exclusivamente si es fanático de hueso colorado de Pedro Almodóvar.
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