Lo anterior, considerando que durante este año se verificaron varias situaciones que repercutieron en ellas como las minus y plusvalías en los rendimientos de las inversiones, sobre las cuales la prensa local informó en su momento.
Las 18 Afores actualmente existentes, en orden alfabético son las siguientes: Argos, Azteca, Afirme Bajo, Ahorra ahora, Banamex, Bancomer, Banorte-Generali, Coppel, HSBC, Inbursa, ING, Invercap, Ixe, MetLife, Principal, Profuturo GNP, XXI, Scotia, cuyo comportamiento, tanto en número de afiliados como en rendimientos netos tuvieron variaciones de importancia.
Según información aparecida tiempo ha en la prensa local, las Afores, en los doce años de operar dieron un rendimiento promedio del seis por ciento.
En el mes de agosto de este año las Sociedades de Inversión Especializadas en Fondos para el Retiro —Siefores—, empezaron a aprovechar un mayor campo de maniobra en la selección de las emisoras pero con mayor riesgo para el Comité de Análisis de Riesgos de la Consar al haberse introducido, en la Bolsa de Valores, nuevos Indicadores de valuación de las acciones y que se mencionan a continuación: Índice de Precios y Cotizaciones IPC Large Cap, Naftrac.
Dicha flexibilización a las reglas no hizo variar los porcentajes de inversión de las cinco Siefores establecidas en su momento, acorde a grupos de edades de los afiliados a las Afores; o sea 15% en la Básica -2, el 20% en la Básica -3, el 25% en la Básica -4, recordando que en la Básica -1, se encuentran los recursos de los trabajadores afiliados con edad de los 56 años en adelante y los recursos no son invertidos en valores de renta viable.
Obviamente esas ampliaciones se introdujeron con el fin de mejorar rendimientos de inversiones de los fondos de los trabajadores y, por ende, del monto de la pensión al momento de su retiro.
Cabe recordar que los fondos de las Afores están contribuyendo, aun sea parcialmente, a aliviar la situación económica de aquellos trabajadores que de activos, han pasado a la fila de los desempleados, pudiendo retirar parte de su fondo; el total de las inversiones no sufrió merma de consideración.
Recientemente el Ejecutivo anunció un paquete de medidas aptas a fomentar la inversión privada en infraestructuras del país estudiándose la posibilidad de considerar en dicho paquete de unos veinte mil millones de pesos, también una parte de los fondos de las Afore.
Con referencia a esta posibilidad en febrero de este año, la prensa local informó del Proyecto Forestal “Santa Genoveva” de Campeche; sería interesante conocer resultados de ese proyecto en cuanto se informó de inversión de recursos financieros originados de las Afores, —claro está de conocerse algún resultado.
Pero la dinámica de la Consar en cuanto a diversificación de inversiones se refiere, es continua y según información aparecida en este medio de comunicación, el 27 de octubre pasado, la Consar “puso a consideración de la Federal de Mejora Reglamentaria, Cofemer, modificaciones al régimen de inversiones a fin de permitir que las Afores inviertan en Instrumentos estructurados”. La idea de tal tipo de inversión es muy interesante pero un tanto difíciles en su estructura y depende de la mano del que lo estructura y finalidad. Por lo tanto se me ocurre pensar en un “cave canem” (guárdate del perro). Sin embargo las novedades bien estudiadas dan movimiento en la vida de las inversiones y así se le desea a esta novedad.
El sistema pensionario a cuentas individuales capitalizadas tiene su “Talón de Aquiles” en el número de los Activos que se estima un 35% del total que, según alguna información es de 36-38 millones de afiliados; el sistema empezó como se esperó en julio de 1997; pero tiempos y situaciones varias modificaron el total; además —no es el momento de hablar de aumentos en las cuotas patronales, gubernamentales y de los trabajadores—, pero en su momento se estima que ese aumento debería realizarse; al fin cálculos proyectando resultados a julio de 2012 —fecha en la cual empezará a operar el sistema— hablan de pensiones un tanto recortadas frente al último salario y no apta para una existencia digna después de décadas de trabajo y, en muchos casos, el monto no alcanzaría ni el salario mínimo del DF en ese entonces, debiendo el Instituto aportar la diferencia— ¡De cuántos millones se hablará en ese momento? ¿Y que serán carga emocional para la Institución?
Lo damos al tiempo y seamos un tanto optimistas.
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