El alcalde regiomontano Mauricio Fernández ya dejó atrás al gobernador Rodrigo Medina y a la ausente dirigencia del PAN, tanto local como al CENMauricio Fernández Garza está fuera de control. El alcalde panista de San Pedro Garza García rebasa, rápidamente y por la derecha, a todos los actores políticos, locales y federales con su alocado discurso y su estrategia fascista de exterminio y “limpieza” de los criminales. Ya rebasó completamente al recién estrenado gobernador Rodrigo Medina que, por no despeinarse, ya se ve chiquito frente al locuaz edil que gana presencia y hasta popularidad en su estado con su plan anticrimen. Ya dejó atrás a la ausente dirigencia del PAN, tanto local como al CEN blanquiazul, que al no deslindarse de la polémica estrategia de un alcalde salido de sus filas, lo avala con su silencio. El Congreso federal, al que no hace mucho perteneció, prácticamente ni cosquillas le ha hecho con sus declaraciones al alcalde que se dice dispuesto a violar la Constitución en su cruzada justiciera. Y lo más peligroso, Fernández Garza está a punto de rebasar al gobierno federal y al propio presidente Felipe Calderón, al que más pone en entredicho con su operación “limpieza”, que evidencia que la costosa y violenta guerra calderonista contra el narco ha fracasado. Cómo entender si no que la misma noche del jueves, horas después de que el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, fijara —cinco días después— una posición del gobierno federal sobre la ilegalidad anunciada por el alcalde de San Pedro, éste dijera en una entrevista con la periodista Denise Maerker en Televisa que el mensaje de Bucareli era “sólo para los delincuentes”. —¿No crees que estás violando la Constitución con esto? —preguntó Denise al alcalde. —¿Y a poco crees que los delincuentes no la violan? —contestó segurísimo. En esa plática, Fernández dijo que la suya no era una lucha por la legalidad sino “por la justicia”, y que no pensaba dar marcha atrás a pesar de las reacciones que había suscitado su discurso. Cuesta trabajo creer que, por polémico y alocado que sea, el alcalde de San Pedro se haya lanzado solo a una cruzada que, sabía, levantaría revuelo nacional. La voz de Mauricio Fernández no parece ser la de un solo y ocurrente empresario regiomontano. Es posible que detrás del plan “justiciero” lanzado por el alcalde panista haya un “¡Ya basta!” de los poderosos capitanes de empresa de Monterrey y sus familias, que han visto en los últimos años descomponerse la seguridad y la tranquilidad social de su productivo estado. Un “!Ya basta!” a Calderón y a los gobernadores que han sido incapaces de controlar a la delincuencia organizada; al Congreso y a todo el sistema de seguridad y de justicia, al que le dicen: “Si ustedes no pueden con su Ejército y sus métodos, ahora van los nuestros”. Con un discurso muy parecido al de Mauricio Fernández, comenzó hace unos años La Familia Michoacana, que surgió como un grupo “de limpieza” que llamaba a sacar “la escoria y la basura de Michoacán”. Pero lo más peligroso de la trepidante carrera que ha emprendido el alcalde panista que rebasa a todos por la derecha es que, si no lo paran pronto, irá sumando adeptos a su causa; y no tardarán también en aparecer imitadores en otros estados del país azotados y asolados por la violencia, el acoso y la intimidación del crimen organizado. ULISES Y SUS MONSTRUOS Como el mítico personaje de Homero, este Ulises también busca una ruta de salida que lo lleve a lo que quiere como casa cuando termine su gubernatura el próximo año: la presidencia nacional del PRI. Pero igual que aquel guerrero griego —con quien además del nombre comparte la habilidad de supervivencia—, el gobernador de Oaxaca también enfrentará a perversas criaturas que impedirán su anhelado regreso. Sus estilos alocados y prepotentes han llevado al gobernador a buscarse fricciones y enemistades con demasiados grupos y personajes en los últimos meses. Con Carlos Salinas quedo mal, porque en Oaxaca, cuando lo recibió en unas supuestas vacaciones en agosto pasado, se comprometió con él en una cena a que apoyaría la designación de Francisco Rojas como coordinador de la bancada del PRI; sin embargo, el mismo día que Beatriz Paredes, Peña Nieto y Manlio destapaban a Rojas y le daban su aval, Ulises organizaba una comida con 30 diputados que decían apoyar a César Augusto Santiago. Con Elba Esther Gordillo también quedó mal al incumplir el acuerdo que hicieron de impulsar juntos la consolidación de la Sección 59 del SNTE, que busca contrarrestar a la combativa Sección 22. Aunque la apoyó inicialmente y los maestros leales a Gordillo lo respaldaron en los días críticos del conflicto con la APPO en 2006, después Ulises abandonó a su suerte a los maestros que terminaron rebasados por la CNTE. Con los ex gobernadores de su estado, prácticamente con todos, Ulises Ruiz tiene pleitos. Heladio Ramírez lo ve con recelo, Diódoro Carrasco no lo tolera y con su antiguo padrino, José Murat, simplemente mantiene un pleito a muerte. Ni siquiera en su propio partid, Ulises tiene un buen ambiente y en las cúpulas lo ven con desconfianza y molestia. Sumado al reciente fallo de la Corte que lo acusó de “violador de garantías”, el desgaste acumulado por el saliente gobernador oaxaqueño es tal que si antes se creía que Ulises tenía el total control en la elección del candidato del PRI a la gubernatura, ahora otros actores buscarían incidir también en la sucesión que, por lo demás, se le presenta cada vez más complicada al PRI, ante la fuerza que toma la candidatura de Gabino Cué con la alianza opositora PAN-PRD, PT y Convergencia en Oaxaca. NOTAS INDISCRETAS... Grabadas a través de espionaje telefónico y con una claridad que puede resultar demoledora, varias conversaciones entre un gobernador priísta y diputados y senadores de ese partido están en poder de un grupo político que las tiene listas para detonarlas en el momento, dicen, “que más convenga”. En las grabaciones, el mandatario priísta cabildea abiertamente con los legisladores para que aprueben el aumento al IVA y la creación de nuevos impuestos. ¿Quién será ese gobernador al que tienen en la mira con proyectiles listos?... Hace unos días algunos medios de comunicación difundieron que Jax Desmond Corporation, una firma estadounidense de seguridad, especializada en la exterminación de sicarios, había venido a México a ofrecerle sus servicios al gobierno mexicano. La firma, integrada por ex militares de élite de los ejércitos de Israel y Estados Unidos, ofreció concretamente a las autoridades un plan para acabar con Los Zetas en tres meses si se contrataban sus servicios. ¿No será que en Monterrey sí contrataron los servicios de JDC?... Dados al cajón. Escalera. Buena semana. |