Allá por agosto le contamos de un rumor que sostenía que Agustín Carstens había llegado al Hospital ABC por un infarto. Recordará que resultó falso. También le hablamos de la lenta reacción del equipo de comunicación social del secretario de Hacienda; de cómo operó la contingencia sin garra, sin pericia. Hoy que los empresarios acusan a Carstens de darle al presidente Felipe Calderón datos falsos, no deja de llamar la atención que en lo relativo a información se falle tanto y tan seguido en esa oficina. Hace apenas unos días, por poner un ejemplo, los senadores panistas acusaron al secretario de no darles información suficiente para defender el paquete fiscal, ¿lo recuerda? Lo publicó casi toda la prensa. Y hay mucho que ni siquiera se sabe, que simplemente cae en el terreno de la omisión, por decir: el secretario habla ayer de un “ejército de contables” que ayudan a las grandes empresas a sacudirse de sus responsabilidades fiscales. Suponemos que será por medio de amparos y recovecos legales… porque nadie en esa oficina pudo informar ayer los quiénes, los cómos, los montos. ¿Quién ayuda a Agustín Carstens?
Los que reaccionan un poco más rápido son los legisladores panistas. Ayer la bancada en San Lázaro llegó a un punto de acuerdo para definir la próxima semana el destino que se dará al dinero recaudado por ese 10% de “ahorro” de la dieta de sus 143 integrantes y que forma parte de su plan de austeridad, transparencia y cuentas claras. El vicecoordinador del grupo, el diputado Julio Castellanos, dice que el fondo está en una cuenta bancaria abierta ex profeso y bajo el escrutinio de un comité de vigilancia y que la coordinadora, Josefina Vázquez Mota, se mantiene a distancia de esos recursos. Va ganando la idea de que el ahorro se utilice en becas, vacunas contra la influenza A H1N1, sillas de ruedas, apoyos a asilos, a adultos mayores y a comunidades con temperaturas extremas. Por lo menos.
El diputado panista y presidente de la Mesa Directiva, Francisco Ramírez Acuña, soltó ayer una especie de bomba: ante un grupo de reporteros anunció oficialmente que la Cámara de Diputados no entregará más “chayote”, como se le denomina al dinero o beneficio que políticos o gobiernos entregan a algunos comunicadores a cambio de favores. Tajante dijo que si querían que los legisladores gastaran menos, pues se ahorraría en “mecanismos de comunicación”. La bomba no es que se eliminen estas prácticas. Es la revelación de que persisten en San Lázaro, a pesar de que panistas, perredistas, priístas han presidido la Cámara.
Apunte final: El joven no perdía detalle de lo que decía el subsecretario de Educación, Rodolfo Tuirán, durante un foro en la Ibero. No dejaba de mandar mensajes por celular mientras el funcionario hablaba. Era Othón de León, hijo de Mónica Arreola Gordillo, nieto de la maestra Elba Esther. ¿Quién estaría del otro lado leyendo los mensajes?
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