De mortuis aut bene, aut nihil(De los muertos sólo lo bueno) Proverbio en latín S e cumple un año de la tragedia aérea donde, además de los pilotos y varias personas, Camilo Mouriño y Santiago Vasconcelos perdieron la vida. Justo en noviembre, mes en que recordamos a nuestros difuntos y que también ha servido para realizar hagiografías (significa algo así como biografías para santos) de personajes de la vida pública muertos en situaciones desagradables, como también fue el caso de Luis Donaldo Colosio, cuyas personalidades se intenta reivindicar. Otros se dedican a encontrarles a esos difuntos los defectos que en vida no fueron capaces de restregarles, aún de buena fe. De héroes nacionales como Hidalgo, Morelos y Juárez, hasta algunos personajes que se encuentran en el ocaso de sus vidas, se hace escarnio de sus memorias en una evidente proyección sicológica de los traumas de esos biógrafos que no resisten su mediocridad, aunque no por ello todavía medran publicando “La verdadera vida de…” Se publica que una nieta de Hemingway, el creador de El viejo y el mar, posó desnuda, como si esa conducta y la no menos recatada de la madre y la tía de esta chavita desacreditaran la obra literaria del escritor americano. Si Jesús se casó con María Magdalena; si Hidalgo y Morelos tuvieron hijos bastardos; Juárez fue comecuras; Gabriel García Márquez era espía y amigo de Castro. Dios, cuya naturaleza es inmortal, no se salva, y ahí tenemos a Saramago, cuyo empeño basado en certezas absolutas, crea incomodidades redituables en lugar de generar conocimiento filosófico (aunque tampoco lo creo capaz del científico) a partir de un debate de auténtico contenido ético y moral. Ni qué decir con los que ganan el Nobel de la paz o la literatura: nadie lo merece lo suficiente pero tampoco nadie se empeña en obtenerlos en lugar de criticarlos, por muy política que fuera la designación, a diferencia de los de química o física. PODER MATA CARITA Y DINERO. Los que dicen con suspicacia: “¿Cómo es que sus ‘biógrafos’ dicen que Santiago Vasconcelos, ‘hombre de Estado’, arruinado, dormía en un colchón inflable, pero estaba a punto de consolidar su romance con una diplomática europea?”. No se dan cuenta que El Chavo del Ocho dormía en un barril de la vecindad y acabó teniendo la fama mundial que hizo millonario a su creador. De Mouriño criticaban su juventud sin mirar que las aptitudes y capacidades no necesariamente llegan con la edad. Como mexicanos la calaca no nos atemoriza tanto y hasta le pelamos los dientes; disimulamos el pánico hacia ella con rimas y figuras de cartón o azúcar, pero a los difuntos les guardamos respeto. Si hicieron el bien, habrá que seguir su ejemplo; pero si en algo fallaron, por eso estamos aquí para componerlo. Y que nos hagan una hagiografía, jajaja. |