¡Qué debate, pajarracos! Ayer la Mafufa y yo nos dimos un tremendo agarrón en el castillo. La bruja afirmaba que está de acuerdo con el polémico alcalde de San Pedro Garza, Nuevo León, el tal Mauricio Fernández, que al tomar posesión del cargo anunció su propia política de combate a los narcos y a criminales en su municipio: el exterminio. Dijo este alcalde que a esos delincuentes los enfrentará con “operativos de limpieza” y “grupos rudos” que los acaben.
Hasta ahí yo también le daba la razón a este panista con fama de atrabancado; pero donde comenzó mi agarrón con la Mafufa fue cuando le dije que justo cuando anunciaba eso, el alcalde dio a conocer en su toma de protesta, varias horas antes de que los identificara la Procuraduría capitalina, que los cuerpos que habían sido encontrados en el DF aquel fin de semana eran de un secuestrador apodado El Negro Saldaña y de varios de sus cómplices ejecutados con el tiro de gracia.
“¡Ah caray!”, le dije a la Mafufa, “¿y cómo el alcalde de San Pedro supo antes que las autoridades del DF la identidad del ejecutado?, ¿no será que a ese secuestrador, de nombre Héctor Saldaña, se lo echó uno de esos ‘grupos rudos’ o ’de limpieza’ que anunció Fernández?”.
Uyyy, pajaritos no le hubiera dicho eso a la bruja, se puso como energúmena: “¿Y qué si se lo echó un comando especial?, esos criminales desalmados tienen que ser aniquilados a como dé lugar”, dijo totalmente convencida de que a los narcos, secuestradores, violadores, pederastas y demás asquerosos delincuentes se les debe exterminar “por las buenas o por las malas”, como dijo el alcalde de San Pedro.
Me entró entonces un terrible dilema: por un lado coincidía con la Mafufa en que hay delincuentes que por la monstruosidad de sus actos, los que secuestran, los que violan, los que abusan de niños, los que matan despiadadamente a ciudadanos de bien, se merecen el más terrible castigo. Digo, siendo honestos, ¿quién no ha pensado que mataría si el o los suyos se ven agredidos por estos seres sin entrañas? Estuve a punto de darle la razón a mi brujita y al polémico edil.
Pero, ¿saben qué, pajaritos? Decidí que no, que aunque yo esté de acuerdo en que se atrape y se castigue con todo el rigor a esos criminales, no puedo aceptar ni convalidar de ningún modo que un gobernante decida recurrir a métodos extralegales o salvajes de exterminio.
Avalar lo que propone el alcalde de San Pedro Garza y que fue aplaudido en su toma de protesta, porque sin duda hay miles, quizás millones de mexicanos que claman por una política de exterminio del crimen, significa romper con lo poco que nos queda de legalidad y de Estado de derecho en este país. Y ya sé que me pueden criticar, llamarme ingenuo, quizás hasta cobarde, y decirme que ese eufemismo que nuestros políticos llaman “Estado de derecho” sólo ha servido para auspiciar toda clase de violaciones a la ley, a nuestra Constitución, a nuestro podrido e ineficaz sistema de justicia y ha permitido la impunidad.
Y tendrían toda la razón, pajarracos, como se lo dije a la Mafufa, pero prefiero seguir cuestionando y criticando, alzando la voz para denunciar las injusticias y luchar porque se acabe la impunidad y la corrupción, que avalar la creación de grupos paramilitares, de guardias blancas que se dediquen a exterminar, así sin más ni más a cualquier criminal o sospechoso de serlo.
Siempre será mejor, pajaritos, apostarle a que los problemas, por graves y desesperantes que sean, se resuelvan dentro de las leyes, que abrir la caja de Pandora de la ilegalidad como sistema de justicia. Porque hoy este alcalde dice que sólo violará la ley para exterminar a criminales deleznables, pero mañana cualquier gobernador o Presidente podría decir que sólo lo hará para exterminar a los que protestan, a los que piensan distinto a los grupos en el poder o a los que practican una religión distinta a la de la mayoría.
Creo firmemente, pajarillos, que este polémico alcalde debe ser frenado a tiempo y sometido a la ley si es que, en su afán de hacer justicia, violó las leyes; o de lo contrario desataremos demonios que después será muy difícil controlar. ¿O ustedes qué piensan?
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