Un sueño que comparten millones de mujeres en el mundo es lucir una piel suave, pues eso les da la seguridad necesaria para afrontar el inevitable paso del tiempo con una belleza que no pierde los aires de juventud. El cuidado de la dermis debe comenzar en las primeras décadas de vida y continuar por siempre, para así mostrar la mejor faz en toda ocasión.
Nadie desconoce que el sol es un enemigo peligroso para la piel, pero lo que casi nadie tiene en mente es que los días del otoño e invierno también son una amenaza, pues el frío es capaz de desatar ciertos problemas dérmicos o despertar otros.
El dermatólogo Roberto Arenas nos pone en guardia para que no descuidemos la piel, ya que en un ambiente gélido se da un ataque de xerosis, la sequedad extrema que “puede predisponer a otros problemas cutáneos. En el caso de quienes padecen problemas circulatorios, éstos pueden agravarse cuando el termómetro desciende”.
La Fundación Mexicana para la Dermatología (FMD) explica que la piel sufre de deshidratación debido a que el frío baja la humedad relativa del aire y esto llega a secar considerablemente la epidermis. Abrigarse bien y cuidarse de las corrientes de aire helado es la mejor defensa.
Sol quemante
Nadie debe olvidar las dañinas radiaciones del astro rey. Humberto Ponzio, miembro de la Academia Americana de Dermatología, dice que en días nublados, soleados o fríos y con sol brillante, los protectores solares garantizan una pantalla protectora ante la aparición de manchas y arrugas o, lo peor, cáncer.
El experto recomienda “utilizarlos diario debido a la exposición de luz de la computadora, luces de la oficina y los rayos solares diarios de la ciudad, además dentro de los periodos vacacionales donde se exponga al sol de la playa”.
Hay que aplicarlos en cara, manos, brazos y pecho durante todo el año. Se deben poner 30 minutos antes de la exposición a los rayos UVA y UVB.
|