La mala costumbre de auto-recetarse es un asunto de cuidado, sobre todo porque muchos mexicanos abusan de los antibióticos, que consumen ante casi cualquier malestar. El hecho de que estos medicamentos se consigan prácticamente en cualquier farmacia ha provocado que la gente ni siquiera pida consejo a un médico, sino que —en el mejor de los casos— sigue las recomendaciones de un dependiente que carece de formación profesional.
En la presentación del libro “Terapéutica Antiinfecciosa 2009” quedó en claro que la automedicación es una práctica común cuando aparece cualquier síntoma de una enfermedad, y en el caso de las enfermedades infecciosas, dicha práctica implica la generación de resistencia bacteriana hacia los antibióticos, entre otras complicaciones, alertaron especialistas.
Remedios y recetas
El autor, Ernesto Calderón Jaimes, infectólogo pediatra e investigador en Ciencias Médicas por el Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, indicó que “el problema se complica cuando hay errores en las dosis, intervalo y duración de la administración, situación que al principio da una falsa seguridad de éxito, pero días después de suspender la medicación, se reactiva nuevamente el proceso, lo que propicia otras prescripciones con frecuencia inadecuadas.”
El riesgo de una resistencia bacteriana significa que hay un cambio en la genética del virus y, por lo tanto, ausencia de respuesta al antibiótico. Este fenómeno, provocado porque los pacientes hacen un uso inadecuado de estos medicamentos, ha generado que antibióticos, como la penicilina, hayan perdido su efectividad en muchos casos, dijo.
“El uso excesivo de antimicrobianos produce resistencia en algunas bacterias como el neumococo, el cual en México puede ser resistente a la penicilina en más de 50% de los casos o a la eritromicina en aproximadamente 25%, entre otros”, según Calderón.
Atención médica
Al final, automedicarse antibióticos es un problema de salud pública que se traduce en disminución de efectividad de estos fármacos antibióticos de primera línea, lo que afecta directamente la salud y la economía de los enfermos, afirmó.
Este fenómeno representa un reto para los médicos y el personal de salud ante la dificultad de prevenir infecciones y tratarlas adecuadamente porque, de acuerdo con cifras proporcionadas por el ISSSTE, en México una persona sufre entre dos y seis episodios de infecciones respiratorias al año, de las cuales 64 % se presenta en la época invernal. Al mismo tiempo, las infecciones respiratorias agudas, no diagnosticadas ni tratadas oportunamente, representan entre 10 y 30% de las muertes de niños menores de cinco años, destacó.
Por esta razón, menciona el doctor Calderón en su libro “Terapéutica Antiinfecciosa 2009”, la importancia de tomar en cuenta las condiciones particulares de cada paciente, como son edad, peso, factores genéticos, anomalías metabólicas, alergias, alteraciones del sistema nervioso central, función digestiva, respiratoria, circulatoria, estado inmunológico y nutricional; así como seleccionar el antibiótico apropiado al proceso infeccioso, tomando en cuenta dosis, intervalo de aplicación o toma, vía de administración, duración del tratamiento, fenómenos colaterales indeseables y toxicidad. De lo anterior se desprende la relevancia de la no automedicación y la necesidad de utilizar cualquier tipo de medicamento únicamente bajo la prescripción del médico tratante.
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