Finalmente el PAN y el PRI consumaron un nuevo atraco al pueblo. Lo hicieron, como siempre lo han hecho, ocultos en la madrugada y encubiertos en algún jolgorio, esta vez el de un fin de semana largo, el del asueto de muertos.
En puro jarabe de pico quedaron: la negativa de los senadores tricolores de rechazar el aumento del IVA y del ISR, la falsa rebelión de los del albiazul para no asumir solos el costo político-electoral del paquetazo fiscal y las demagógicas bravuconerías de Felipe Calderón contra los empresarios evasores de impuestos.
Al final del día, los senadores del PRI le abrieron a los del PAN el camino de la aprobación de la cascada de impuestos, con las suficientes ausencias a la sesión para que el número de los presentes permitiera que la mitad más uno de los votos necesarios para la aprobación de las iniciativas se completara solo con los legisladores albiazules y del verde. Los del PAN, no sin razón, consideraron suficiente esa ausencia deliberada para asumir que la gente cobrará a los del PRI una parte del costo político-electoral de la aprobación. Y Calderón fue matizando su pretendida reprimenda a quienes lo pusieron y lo mantienen en Los Pinos, para que finalmente sólo se les apretara tantito en el cumplimiento de sus obligaciones fiscales.
Así las cosas, el IVA subirá de 15 a 16% en el país y de 10 a 11% en la frontera norte; la tasa máxima del ISR aumentará de 28 a 30%, con un aumento real de 7% en los distintos niveles de ingreso que gravará, ya que lo único que se evitó fue que el gravamen no se aplique a quienes ganan hasta 10 mil pesos al mes; se cobrará el nuevo impuesto de 3% a las telecomunicaciones, con excepción del internet; y dentro de la llamada consolidación fiscal (régimen especial para las empresas), sólo se exigirá el pago de 25% de los impuestos diferidos desde 2004, en lugar del 40% que habían aprobado los diputados o del 60% que era la propuesta original de Hacienda.
La mayor carga irá, como siempre, contra los causantes cautivos, los pequeños y mediano empresarios, los pobres, los fregados de siempre.
Instantáneas
1. ELECTRICISTAS. Aunque la propaganda oficial —con un corte diario de caja de quienes ya aceptaron su liquidación “voluntaria”— pretende dar por desinflada la lucha de los trabajadores del SME echados a la calle por el decreto de extinción de LyFC, ésta ha empezado a dar resultados. La jueza Guillermina Coutiño Mata dio entrada el viernes pasado a 32 mil solicitudes de amparo de igual número de trabajadores contra la liquidación de LyFC. Después de hacerlo, concedió una suspensión provisional del acto reclamado, por lo que ordenó a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA), máxima autoridad laboral del país, abstenerse a dictar laudo sobre la extinción de las relaciones laborales con el SME hasta que resuelva si concede el amparo definitivo. Javier Lozano, secretario del Trabajo, trató por todos los medios de minimizar la resolución judicial y dijo que de ninguna manera la suspensión provisional era impedimento para la realización de una audiencia que, sospechosamente, se había pospuesto de viernes para sábado. Y como nada impedía, en efecto, la realización de la audiencia, ésta se realizó el sábado con los trabajadores movilizados en las afueras de la Junta. Se denunció tortuguismo de las autoridades laborales para desalentar las protestas pero, finalmente, luego de 10 horas, la JFCA reconoció como interlocutor legalmente válido al SME e hizo saber que estaba impedida por una jueza federal de emitir laudo sobre la extinción de las relaciones laborales. Entre tanto, avanza la discusión sobre la procedencia de una controversia constitucional contra el decreto de extinción. La comisión legislativa que analiza el asunto, encabezada por el diputado del PRI Alfonso Navarrete, deberá pronunciarse al respecto pasado mañana.
2. ANIVERSARIO. También pasado mañana se cumplirá un año de la muerte de Juan Camilo Mouriño. Su amigo Felipe Calderón se comprometió a investigar las verdaderas causas del fatal accidente aéreo. Hasta la fecha no hay nada concluyente.
3. LAS CIFRAS NO MIENTEN. La economía mexicana caerá este año 7.4%, su peor desempeño en 77 años.
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