Ratifican su alianza fiscal PRI y PANY que la izquierda no sirve para nada Como dice el clásico —respecto a la Ley de Ingresos que aprobó el Congreso en San Lázaro y en Xicoténcatl—, lo que vimos es “la misma gata, sólo que revolcada”. Y ya metidos en contrastes, podemos decir que fue la misma farsa y los mismos farsantes. ¿Qué cambió del proyecto salido de la Cámara de Diputados frente al proyecto en la de Senadores? Minucias. Eso sí, al final del día se confirmó que el ruidoso pleito de perros y gatos —intramuros de azules, tricolores y amarillos— no fue por el impacto negativo que tendrían las nuevas cargas fiscales en ciudadanos y empresas ni por quitarle lo feo al bastardeo tributario que se parió en San Lázaro. No, en realidad el escándalo se debió —como adivinaron los ciudadanos— a la pelea de partidos y grupos de poder por la sucesión presidencial de 2012. Al final de cuentas la Ley de Ingresos se convirtió en grosera moneda de cambio en manos de los pretensos a 2012, que con ello mandaron el interés ciudadano a la cola de las prioridades. Y si bien en los hechos la dupla azul y tricolor reafirmó su alianza política y legislativa, el sainete fiscal ratificó —por si había duda— que la clase política mexicana está muy lejos de lo que reclama una realidad como la mexicana. IZQUIERDA INÚTIL Sin embargo, todo indica que la mayor tragedia política que dejó al descubierto la batalla por la Ley de Ingresos está en el flanco izquierdo de esa inútil clase política. A 20 años de creado el más importante partido político de la izquierda mexicana, el PRD, esa izquierda ha regresado a la nada, luego de estar muy cerca del alcanzar el poder presidencial, en 1988 y en 2006. ¿Qué significa esto? Que no sirve para nada. ¿Qué papel jugaron, en ese orden, PRD, Convergencia y PT, en la recién aprobada Ley de Ingresos? Uno vergonzoso. Fueron la burla de PAN y PRI. ¿De qué han servido tomas de tribunas, plantones, movilizaciones, el gasto de millones de pesos de dinero de origen nada claro, gritos y sombrerazos, insultos a todo el que no comparte sus delirantes desplantes, pleitos entre chuchos y mesiánicos? ¿De qué ha servido la presidencia legítima de AMLO y los penosos espectáculos de gorilas como Noroña o Cárdenas Gracía? Todo eso no ha servido más que para consolidar la alianza PRI-PAN. Frente a momentos determinantes, como la discusión y aprobación de la Ley de Ingresos, los partidos de la llamada izquierda, sus legisladores y líderes, sus estrategias y excesos no han servido de nada, no han aportado nada y acaso algunos de sus estandartes —como el esgrimido por AMLO y ahora por Calderón de que los grandes empresarios no pagan impuestos— sólo han sido empleados por el “espurio” para lavar la cara de su gobierno y la conciencia de su partido. Sí, las grandes empresas no pagan impuestos. ¿Y qué? ¿A quién le importa? Por lo menos no les importó a PAN y PRI. Y si le importara al PRD, el amarillo es un partido sin fuerza como para hacer algo al respecto. Y no tiene fuerza porque lo destruyeron desde dentro. Durante años, muchos insistimos en que era un suicidio de la llamada izquierda que sus líderes y políticos de renombre siguieran el camino del mesianismo, del síndrome de Estocolmo y de cancelar la autocrítica —todo ello que los llevó a la autodestrucción—, porque parecía que trabajaban para fortalecer al bipartidismo de PRI y PAN. Hoy esos dos partidos hacen lo que quieren en el Congreso, se burlan de los ciudadanos, montan farsas como la que vimos en toda la semana, y la izquierda es incapaz de hacer nada para cambiar esa realidad. ¿Por qué? Porque le apostó a la autodestrucción. Incluso hoy, no pocos de los que se tragaron el cuento del “fraude” en 2006 aún lanzan espuma por la boca, insultan a todo el que no comparte sus delirios, sin aceptar que el mesianismo, sectarismo, intolerancia, odio y ambiciones desmedidas destruyen desde dentro —día con día— a esa izquierda mexicana. Por todo eso son parte de la farsa de la clase política. SÓLO PAN Y PRI PELEAN 2012 Así, frente a la debilidad de la izquierda, PRI y PAN se enfrascaron por una pelea de perros y gatos —en las cámaras del Congreso—, en la que la disputa de fondo es, por si no se habían percatado los ciudadanos, precisamente por el dinero público para llegar a la otra orilla del sexenio. ¿Qué quiere decir lo anterior? Justo eso, a partir de 2010 la pelea política y presupuestal será sólo entre PRI y PAN, y que en el corazón de esa disputa estará el dinero público y con ello la hegemonía del poder. ¿Quién se quedará con el poder en las entidades que renovarán gobiernos locales en 2010, en 2011 y, sobre todo, en 2012? Ese es el pelito de fondo. Y hoy está claro que ese pleito es sólo entre azules y tricolores, y que el partido amarillo y el resto de la chiquillería no serán más que convidados de piedra. Al tiempo. EN EL CAMINO En colectivo, hemos perdido la capacidad de asombro, indignación y rabia ante el crimen. La masacre en la que perdió la vida Margarito Montes y 14 de sus leales debía ser escándalo global. Ya no asombra, no es nota y, por eso, nadie investigará. Por cierto. ¿Dónde está la izquierda? |