Cómo explicarse que el líder del partido en el gobierno, el PAN, culpe a la oposición, el PRI, de ser la principal responsable de proponer aumentar el IVA y que ésta lo desmienta de inmediato con un documento del propio gobierno. Cómo entender que un senador panista, Ricardo García Cervantes, culpe al secretario de Hacienda del gobierno panista de Felipe Calderón de dar información insuficiente y equivocada.
Cómo es posible que ese secretario de Hacienda se vea obligado a decir públicamente que fue el gobierno y no el PRI el que propuso el incremento del IVA y que después, otro senador del PAN, Ramón Galindo, insista que fue el tricolor el promotor del gravamen, pero que en lo oscurito se acordó que el gobierno asumiera la paternidad del bodrio para poder sacar adelante un paquete fiscal. Cómo creer, por otra parte, que un subsecretario de Agricultura, Jeffrey Jones, ponga al narcotráfico como ejemplo a seguir en el campo mexicano cuando su jefe, el Presidente, se asume como baluarte de una guerra sin cuartel contra los cárteles.
La única explicación posible es que la actuación de Calderón transita ya por los terrenos del desgobierno y que es evidente y muy peligrosa su incapacidad de organizar, de proponer, de negociar y de tomar acuerdos, no sólo en el ámbito fiscal, sino en casi todos los asuntos que ha emprendido, de manera notable el fracaso de su guerra contra el narcotráfico —que hasta su antecesor panista Vicente Fox ha cuestionado— o la legalmente impresentable extinción de Luz y Fuerza del Centro y su sindicato, un tema que amenaza con formar tal ola de inconformidad que podría arrasarlo.
De ahí que Calderón emita señales de desesperación, la más reciente, su regaño a los grandes empresarios que no pagan impuestos —que son los que lo impulsaron a Los Pinos— como si hubiera descubierto el hilo negro. Lo soltó así, como si no supiéramos que la elusión fiscal es casi un deporte nacional fomentado por gobiernos como los de él, y sin proponer las modificaciones legales que reviertan tal situación. Pero tan desesperado está que quizás ni se dé cuenta que prácticamente repitió el discurso de su eterno adversario político, Andrés Manuel López Obrador, al advertir que hay grandes corporativos que sólo pagan en promedio durante varios años 1.7% de impuestos.
AMLO lo denunció desde siempre: hay en México 400 empresas con ventas anuales por 5 billones de pesos y que pagan impuestos equivalentes a solamente 1.7% de esas ventas, es decir, 85 mil millones de pesos. Esto es consecuencia de los tratamientos fiscales especiales contenidos en nuestra legislación. Es más, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) reconoció en días pasados que sin esos regímenes especiales esas 400 empresas deberían pagar al fisco 10 veces más de lo que pagan, es decir, 850 mil millones de pesos.
La andanada de Calderón contra los empresarios fue matizada anoche por el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, mientras que el PAN, al negarse a votar el aumento del IVA a menos que el PRI asuma en parte la paternidad de la medida, se convertía en el primer partido político en la historia de México que deja solo a un Presidente emanado de sus filas.
Instantáneas
1. RUEGO. Si el PAN llega a resolver sus diferencias internas por el aumento del IVA y toda su bancada de 51 senadores se decide a respaldarlo, necesitaría de 14 votos para sacarlo adelante. El PRI ya dijo que no va, así que difícilmente obtendría alguno de sus 33 votos, no obstante que casi de manera suplicante, según nos cuentan, el líder de la fracción blanquiazul, Gustavo Enrique Madero, le pidió los sufragios necesarios al líder de la fracción tricolor, Manlio Fabio Beltrones. Dicen que éste le dio un no definitivo.
2. ¿QUÉ BUSCAN? Anoche fue convocado urgentemente a la Secretaría de Gobernación el perredista Carlos Navarrete, presidente del Senado. Se reunió con el secretario Fernando Gómez Mont. Nada más falta que el PAN saque los votos que le faltan en el Senado del chuchismo perredista.
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