Desde el sexenio de Luis Echeverría con su pleito contra el grupo Monterrey; desde luego en el sexenio José López Portillo tras la nacionalización de la banca, no se había registrado un abierto enfrentamiento entre el gobierno y el sector privado.
El centro de la disputa son los cambios al régimen de consolidación fiscal que afectará a las 400 empresas más grandes del país, porque implica para el sector privado una retroactividad anticonstitucional, mientras que Agustín Carstens, el secretario de Hacienda, no hay retroactividad porque las reglas se cambiarán para el ejercicio 2010.
El CCE, que preside Armando Paredes, y el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, que encabeza Claudio X. González encabezan el intenso cabildeo en el Senado para que los cambios en la consolidación fiscal se aprueben en forma retroactiva y que tendrían que pagar en 2010, 40% de sus adeudos, que bajo el actual régimen podrían compensar contra utilidades, lo que se estima conservadoramente en un pago de 50 a 70 mil millones de pesos, lo que frenaría las inversiones, la creación de empleos.
Lo que hizo el presidente Felipe Calderón por sus críticas hacia las grandes empresas sin mencionar ningún nombre en específico fue auténticamente echar leña al fuego, porque no sólo acusó a estas empresas de pagar sólo una tasa de 1.7% en los últimos años, sino de no cumplir la ley, y de realizar actividades filantrópicas, patrocinar eventos deportivos y culturales, y regalar equipos médicos en lugar de pagar “aunque sea” una parte de los impuestos que necesitan los mexicanos.
Ya encarrilado en sus críticas, cuestionó también el que las grandes empresas exijan al gobierno que reduzca su gasto y cobre impuestos a alimentos y medicinas en lo que parecía un discurso dictado por el Peje.
El presidente Calderón está convencido de que debe realizar cambios en lo que resta del sexenio y terminar con privilegios, pero pelearse con el sector privado en plena recesión resulta suicida. Al parecer Calderón olvida que fue él mismo quien propuso el polémico gravamen de 2% generalizado, es decir, incluidas medicinas y alimentos, que fue apoyado por los empresarios, pero rechazado en el Congreso. Si las empresas abusan de la consolidación y la deducibilidad de sus actividades filantrópicas se debe cambiar las reglas del juego pero no en forma retroactiva.
Llama CCE a no polarizar más
La respuesta del CCE a Calderón fue como se esperaba, tajante, al señalar que las empresas de la economía formal sí pagan impuestos de acuerdo a la ley y son auditadas por el gobierno y las emisoras cumplen con los controles internos y auditorías externas de acuerdo a las normas internacionales.
El CCE llama a la concordia, a llegar a acuerdos y a no profundizar la polarización de la sociedad con medidas mal concebidas, mal fundadas y retroactivas cuando lo importante es crecer, invertir y generar empleo.
Inicia licitación de escalera náutica
Fonatur, que dirige Miguel Gómez Mont, inició la licitación internacional para vender en paquete ocho escalas náuticas del Mar de Cortés que fuera uno de los principales programas en el sexenio pasado por el gran potencial del turismo de pesca y yates, pero se quedó trunco por falta de inversión y la crisis financiera.
Las bases de licitación estarán disponibles a partir de esta semana y hasta el 29 de noviembre y el agente de Bank of America Merrill Lynch.
De las ocho escalas náuticas, siete están ya en operación y la otra en construcción. Tienen en total 185 posiciones de agua con capacidad de desarrollar 233 posiciones adicionales y abarcan 185 posiciones en marina seca, 55 hectáreas de reservas territoriales y más de 9 mil metros cuadrados destinados a áreas comerciales.
La meta de Gómez Mont es meter el acelerador a fondo para que el proceso concluya en tres meses, ya que el fallo del ganador se dará a conocer el próximo 29 de enero y los contratos se firmarán en febrero de 2010.
Banorte defiende juicio vs. Comerci
Alejandro Valenzuela, el director General de Banorte, ratificó que mantiene su litigio frente a Comercial Mexicana, porque el compromiso de la empresa era utilizar el crédito para capital de trabajo y los recursos se desviaron para cubrir las llamadas de margen de derivados, engañando a Banorte.
Valenzuela asegura que en todo momento buscan cooperar con Comercial Mexicana en su proceso de reestructura, pero no a costa de los accionistas del grupo Banorte, por lo que es el único que se ha negado aceptar la quita de 40% acordada ya por los otros acreedores.
|