La búsqueda de la belleza lleva a muchas mujeres y hombres a las manos de criminales que les aplican productos que suelen causar deformaciones y ponen en peligro su vida. Especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dicen que en los últimos cinco años la demanda de métodos de embellecimiento aumentó 80%.
Son las mujeres las que más caen en la trampa, así arriesgan salud y vida, pues se someten a tratamientos estéticos practicados por gente no preparada ni calificada, que aplica sustancias peligrosas que van desde médicas, indebidamente prescritas, hasta aceite para bebé o automotriz.
Opinión de fondo
La doctora Rosa Amalia Espinosa Guerrero advierte que la aplicación de estas sustancias es grave porque el cuerpo reacciona de forma tardía y puede provocar otras enfermedades, como inflamación, alergias e infecciones, hasta llegar a deformidades físicas e incluso la muerte. La experta del IMSS nos cuenta que esos productos se utilizan en algunos SPA, gimnasios y hasta tabledance.
Es común, nos cuenta, que a clínicas y hospitales del Instituto acudan personas con complicaciones severas, a quienes les fueron practicadas intervenciones “rápidas” de embellecimiento, en estéticas y clínicas no certificadas y carentes de higiene y equipamiento adecuado: se operaron senos y cara, y ahora presentan petrificados, expuestos y ulcerados los rellenos que les implantaron.
Estos cosmetólogos utilizan para el relleno de senos y glúteos líquidos densos y espesos como aceite para bebé, mineral, vegetal y hasta automotriz, además de otras sustancias médicas incorrectas, porque no son precisamente para estos efectos, como el ácido hialurónico (utilizado en arrugas verticales), además de derivados del tejido conectivo, que se caracterizan por ser de lo menos agresivo como la hidroxia apatita y cianocrilato (empleados para cicatrizar sin suturar), así como polímeros sintéticos.
La doctora indica que el Seguro Social sólo maneja casos de cirugía reconstructiva, y recomendó que para cualquier cosa que se quiera hacer, por sencilla que parezca, se busque a un profesional, un cirujano plástico certificado que explique todas las opciones y complicaciones potenciales, para que de esta manera el paciente pueda elegir lo que más le conviene, sin poner en peligro su vida.
Cosas naturales
La especialista dijo que es bueno informarse. Y sobre todo se tiene que decidir por la salud, más allá del dinero y del tiempo porque muchos prefieren estos tratamientos “rápidos” para evitar días de incapacidad —la mayoría de quienes se practican algún tratamiento de reconstrucción facial o corporal es gente que trabaja—.
Alertó sobre el sinnúmero de clínicas que están aprovechando esta moda, pero que son operadas por personas que no son cirujanos plásticos sino cosmeatras o cosmetólogos, y por gente que hace cursos cortos de algo que llaman medicina cosmética, con los que se sienten capaces de inyectar toxina botulínica, realizar rellenos de diferentes tipos y hasta liposucciones o cirugías sin bisturí.
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