Del Senado salieron ayer señales de que no será mucho lo que se modifique a la minuta de Ley de Ingresos propuesta por el gobierno y aprobada la semana pasada por PAN, PRI y una parte del PRD. Las fracciones senatoriales de estos dos últimos habían pactado rechazar el impuesto de 3% al uso de telefonía fija y celular, internet y TV por cable, lo que implicará que el fisco deje de captar 10 mil 433 millones de pesos. Ese monto no parece del todo perdido, pues podría proponerse un impuesto de 2% sólo para la telefonía móvil.
El senador Manlio Fabio Beltrones, coordinador del grupo parlamentario tricolor, aclaró dos asuntos: que el PRI en el Senado no propondrá aumentar más allá de 59 dólares (como establece la minuta aprobada por los diputados) el precio de referencia del barril de petróleo de exportación, ni incrementar el déficit presupuestal, es decir, un mayor nivel de endeudamiento.
Aumentar de 59 a 64 dólares el precio de referencia del petróleo (con el argumento que se prevé fluctúe entre los 70 y los 100 dólares el año próximo) lo había planteado la fracción senatorial del PRI como la alternativa para dejar el IVA en 15% y no avalar su aumento a 16%, como lo propuso Hacienda y aprobaron los diputados.
Por ese aumento en el IVA el gobierno estima captar 30 mil millones de pesos, mientras que fijar en 64 dólares al precio referencial del petróleo implicaría obtener 35 mil millones de pesos, cinco mil millones de pesos más, aunque con el alto riesgo de quedar atrapados en la volatilidad del mercado de los hidrocarburos.
Pero Beltrones dijo ayer que la cosa no va por ahí y, por lo mismo, puede inferirse que el IVA se quedará en el ya aprobado 16%, lo que también explica que el poderoso senador tricolor haya dicho ayer que ese incremento podría obligarnos a que “en el futuro muy cercano, podamos sentarnos todos a la mesa (y) pensar una buena reforma fiscal a fondo”. Francamente yo no creo que ese futuro sea tan cercano como pasado mañana viernes, fecha límite para que el Senado apruebe la Ley de Ingresos.
El aumento del nivel de défict de .75 a 1% del PIB generaría ingresos por 30 mil millones de pesos que permitirían, con mucho, cubrir los 18 mil 400 millones de pesos que se estimaba captar por la aplicación retroactiva de la consolidación fiscal de las empresas, esto es, el pago de 40% de los impuestos que, gracias a ese régimen especial, difirieron en 2004. Decisión ésta que no aprieta a empresas evasoras y nos empuja hacia una espiral de endeudamiento. Pero Beltrones también dijo ayer que la cosa no va por ahí, de manera que se puede inferir que no se modificará lo aprobado en materia de consolidación fiscal, sabedores todos, políticos y empresarios, que la medida podrá echarse abajo porque, constitucionalmente, ninguna ley tiene aplicación retroactiva.
Queda entonces la eventual modificación al aumento al ISR aprobado por los diputados que fue de 7% en promedio en los siete niveles de ingreso que van de 6 mil 600 a más de 50 mil pesos al mes. La propuesta del PRI en el Senado es exentar de ese pago a quienes están en el nivel de 6 mil 600 a 7 mil 400 pesos mensuales, lo que implicaría dejar de captar 2 mil millones de pesos de los 641 mil 844 millones que se estima obtener con la ley aprobada en San Lázaro.
Esos 2 mil millones de pesos que se dejarían de captar serían compensados, según la original propuesta tricolor, con un impuesto de 20 centavos por litro de gasolina que bien podría cobrarse en cada uno de los estados, lo que con el ya previsto aumento de un peso 32 centavos aprobado por Hacienda para 2010, llevaría el precio de la Magna a 9.24 pesos por litro, lo que generaría un ingreso al fisco estimado en 14 mil millones de pesos. El problema es que esto implicaría un impacto inflacionario superior incluso al del aumento del IVA.
Como ve, el golpe fiscal recae, de cualquier manera, en los causantes cautivos de siempre, a menos que se reduzca drásticamente el gasto del gobierno. La discusión en curso sólo busca coartadas para deslindar de la responsabilidad de la cascada de aumentos al gobierno y al PAN, por una parte, y a los aspirantes presidenciales del PRI por la otra. Pero la gente ya se los habrá de cobrar.
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