I. ¿Mantos acuíferos agotados? La ciudad de México es una de las más grandes, no sólo del país, sino del mundo, con poco más de 8 millones de habitantes, pero sumados a toda la zona metropolitana del valle de México se convierten en cerca de 20 millones de personas que requieren diversos bienes y servicios indispensables para vivir en esta gran urbe. Uno de los servicios necesarios es el de abastecimiento de agua, mismo que en los últimos meses se ha convertido en un problema.
El agua llega al valle de México a través de la gran infraestructura del Sistema Cutzamala, que abastece a la ciudad por medio del agua captada por 267 pozos profundos. Además de este sistema, el agua proviene, en su mayor parte, de los mantos acuíferos que cada día se ven perjudicados con el descontrolado crecimiento urbano en zonas como Álvaro Obregón y Magdalena Contreras.
Aunado a ello, el abuso en la explotación de los mantos acuíferos ha causado que el agua que se extrae de dicho lugar sea mayor a la que se recupera naturalmente, es decir, cada segundo se extraen del subsuelo 45 metros cúbicos mientras que se reponen naturalmente sólo 25, por lo que de seguir esta situación se irá disminuyendo gradualmente la disponibilidad anual per cápita de tan vital líquido al pasar de 143 metros cúbicos a sólo 127 para el año 2030.
II. ¿Gran consumo y desperdicio de agua? El consumo de agua en esta zona del centro del país es brutal: la ciudad de México consume 33 metros cúbicos por segundo, lo que equivale a más de mil estadios Azteca por año, siendo que de esta cantidad 45% es para abastecimiento público, del cual 40% se va al excusado, 30% al baño, 15% a lavar ropa, 6% a trastes, 5% a beber y comida, y 4% a otras actividades.
Aunado a este gran consumo, y según datos de la Comisión Nacional del Agua, se estima que 43% del agua desperdiciada se debe a constantes fugas en el sistema hidráulico.
III. ¿Cultura del ahorro? Solucionar el problema de abasto de agua en la zona metropolitana y en general en todo el país es tarea de todos. La participación de las autoridades en desarrollar la infraestructura necesaria para el adecuado tratamiento, distribución y abasto, así como la adecuada captación, y de los ciudadanos en el cuidado que se le debe de dar a tan vital líquido dando un uso racional del mismo.
Cooperar para solucionar este problema no nos cuesta mucho: no dejar correr el agua mientras te lavas las manos o cepillas los dientes; repara las fugas de agua por pequeñas que sean; recoge en una cubeta el agua que normalmente dejas correr mientras llega el agua caliente; báñate rápidamente y cierra las llaves mientras te enjabonas; riega el jardín sólo cuando sea necesario; lava tu patio con el agua utilizada tras lavar la ropa. Son pequeñas cosas que se traducen en grandes acciones cuando todos cooperamos.
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