“¡En esta esquina, pajarracos, de cuarenta y tantos años, con varias novias de la artisteada en su haber y con el copete mejor peinado de la política, Enrique Peña Nieto… Y en esta otra, con una larga, larguísima trayectoria política, con su bigotito recortado al estilo Capulina y con el colmillo más retorcido de la polaca nacional, Manlio Fabio Beltrones… Lucharán de dos a tres caídas y sin límite de tiempo y en la reta, lista para saltar al ring, esta Beatriz, “la huipiles” Paredes! Hagan sus apuestas señores, que la lucha está por comenzar”.
Así, pajaritos, al más puro estilo del pancracio y las cuerdas, se está librando en estos momentos una recia y sorda lucha por saber qué grupo y qué liderazgo del PRI se impone en las negociaciones con el gobierno y en las definiciones políticas y económicas del viejo PRI.
En la apariencia, como trofeo de esta lucha de poder en el priísmo, está la medalla de haber sido la parte del tricolor que se opuso al alza generalizada de impuestos y que se colocó del lado de la sociedad al corregir el “error” que habían cometido los propios priístas en San Lázaro al haber pactado con el gobierno un incremento impositivo y la creación de nuevos gravámenes . Del otro lado está la otra parte del PRI, la que argumenta “responsabilidad” y “madurez” del partido opositor a nivel federal para aprobar un plan fiscal “necesario y urgente” para el país, sin importar el costo político.
Una posición, que encabeza Manlio Fabio Beltrones, quiere alterar la iniciativa de Ley de Ingresos para “corregir” parte de lo que, a su juicio, aprobaron mal los diputados: el aumento de 15 a 16% del IVA, la creación de nuevos impuestos como el de internet, el aumento en el precio del barril de petróleo y, sobre todo, el incremento de déficit público hasta 1% del PIB para que, con deuda pública, el gobierno financie el enorme faltante en sus finanzas públicas.
La otra posición priísta es la de los gobernadores, entre los que destaca Peña Nieto y otros mandatarios, que junto con Beatriz Paredes, negociaron el voto a favor de la mayoría de diputados del PRI al plan fiscal, a cambio de presupuesto para obras en sus estados y otros apoyos que les hizo el gobierno para que apoyaran su polémica iniciativa.
En estos momentos, pajaritos, los dos bandos priístas se enfrentan con todo en el Senado de a República. Manlio empujando porque la mayoría del tricolor realice los cambios que necesita la propuesta y tire abajo los acuerdos hechos en San Lázaro, a los que por cierto no lo invitaron; y del otro lado el grupo de gobernadores de Peña que se niega a poner en riesgo los recursos que les prometió a Hacienda, e insiste en que los impuestos son la única y mejor salida y que todos debemos de pagarla. ¿A cuál de los dos bandos le van ustedes, pajarracos?
Porque a mí me parece que en esta decisión, que no han podido tomar, el PRI y los priístas se juegan mucho más que una votación en el pleno. Se meten, con este pleito, en la dinámica adelantada de la sucesión presidencial y, sin rompimientos ni fracturas externas, están procesando una diferencia de fondo que representa visiones importantes de la economía y el manejo del modelo económico que ellos impusieron en México desde hace más de 20 años, el mismo que sigue intacto y que han mantenido por comodidad los presidentes del PAN que de economía no han entendido mucho.
Así que hagan sus apuestas, pajarracos, la Mafufa dice que aquí puede romperse, de manera velada pero real, la tan cacareada “unidad del PRI” y que aquí comienza, lo acepten o no, la feroz lucha por la candidatura del viejo partido que añora el poder y que cree que en 2012 podrá reconquistarlo. ¿Se mantiene unido el PRI después de lo que pase con el IVA? ¿Qué pasara con Manlio Fabio y su liderazgo en el Senado si no es capaz de sacar la votación mayoritaria en contra de la Ley de Ingresos? ¿Puede aquí Peña Nieto consolidar la candidatura que ya muchos, seducidos por su flamante imagen televisiva, le ponen casi en la bolsa? No se pierdan esta pelea de dos a tres caídas, sin límite de tiempo: copete contra colmillo. ¿Quién ganará?
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