Las cargas fiscales contra los contribuyentes cautivos superan a las draconianas del siglo VII antes de Cristo y para aplicarlas se pusieron de acuerdo el PAN y el PRI con el gobierno calderonista. Es una exacción agresiva nunca antes aplicada a los mexicanos.
Quedó “muerto” el impuesto de 2% al consumo general, pero lo compensa 16% de IVA y 30% del Impuesto Sobre la Renta, además de 3% a electrónicos. Hasta los empresarios rechazan a la nueva Ley de Ingresos por lapidaria. Pronostican cierre de negocios en cadena y mayor desempleo.
Fue una confabulación que exhibe al PRI, al grado que la plana mayor del PAN, reunida en Los Pinos con el presidente Felipe Calderón, aplaudió unánimemente la decisión del partido tricolor por acordar el alza de impuestos.
En otra sesión de vergüenza nacional, con la tribuna tomada por una veintena de diputados del PT y PRD, los miembros de la Cámara baja aprobaron ocho dictámenes al aventón, tal como quedaron en las encerronas de comisiones legislativas.
Mediante una rapidez inusitada fueron votados los cobros por más de 100 mil millones de pesos a los contribuyentes, paganos de cuantos desmanes oficiales suceden.
El PRI, encabezado por la también diputada Beatriz Paredes, envió al hidalguense David Penchyna a dar la cara a los medios de comunicación y decir que su partido “no tiene de qué avergonzarse”. Obvio, su dirigencia desconoce la vergüenza y raya en el cinismo.
Priístas ajenos al Congreso de la Unión preguntan si para eso apabullaron al PAN en las elecciones del 5 de julio pasado, a fin de doblarse a la hora buena y acatar mandatos del régimen panista.
No son capaces los del Revolucionario Institucional de ocultar los enjuagues tras bambalinas. Y los panistas no tenían por qué festejar la decisión de sus supuestos antagonistas ni el coordinador de éstos, Francisco Rojas, estaba obligado a actuar como salvador de la patria y justificar las alzas al IVA, al ISR, al sector electrónico y a quienes hacen depósitos bancarios en efectivo.
Después de todo, con los impuestos aprobados para 2010 no van salvar a los pobres y menos será reactivada la economía. Afirman patrones afiliados a la Coparmex que se trata de una miscelánea fiscal meramente recaudatoria.
El Consejo Coordinador Empresarial hace ver que con los nuevos impuestos se perderán de 150 mil a 200 mil empleos, por tratarse de una política en reversa. La Concamin informó que en este año se ha perdido uno de cada cinco empleos y esa tendencia irá en aumento.
Los patrones insisten que el gobierno federal propicia el cierre de negocios y más vendedores ambulantes, los cuales rebasan ya la cifra de 13 millones. ¿Esto no lo dicen los “amos” del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial a funcionarios panistas?
En plena descomposición económica y social, analistas de México y el extranjero manifiestan al gobierno de Felipe Calderón que Brasil y por lo menos otras 20 naciones han generado estímulos fiscales para empresarios industriales y del campo en plena crisis global.
En México es hecho lo contrario y lo expresan a gritos directivos de las industrias automotriz, del calzado, vestido, tequilera y cervecera, entre otras muchas. Sin embargo, la táctica de oídos sordos en el gobierno es asumida también por diputados y senadores del PAN y el PRI.
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