Según los secretarios de Gobernación y del Trabajo y Previsión Social, el asunto de Luz y Fuerza del Centro (LyFC) está concluido y no hay retroceso. A su vez, el líder electricista, Martín Esparza Flores, rompió el diálogo con el gobierno “por ser una farsa” y sólo será reanudado si le ofrecen una “opción factible”.
Hasta el viernes pasado sólo había aceptado las liquidaciones 7% de los trabajadores y funcionarios calderonistas hacen esfuerzos por convencer a los renuentes. Les formulan ofrecimientos adicionales como asesorías en el gobierno, a fin de ser recontratados en la CFE.
El titular del Trabajo, Javier Lozano, emplea doble lenguaje en el conflicto. Primero dirigió insultos a los electricistas y ahora se congratula con ellos para que acepten las liquidaciones del gobierno federal.
Esparza Flores se hace acompañar de investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana y en su cruzada informativa pregunta de dónde sacó el régimen de Felipe Calderón los 20 mil millones de pesos para hacer los pagos y otros 5 mil millones para premiar a quienes firmen sus retiros.
La dirigencia sindical deja entrever que ese dinero pudo ser puesto por un posible comprador de la empresa y recuerda que la secretaría de Energía, Georgina Kessel, se fue de la boca al plantear la creación de otra compañía. De inmediato fue acallada por el mismo gobierno.
Sobre ese punto advierten miembros del SME que el Ejecutivo Federal no pudo comprar las vacunas contra el A H1N1, al parecer por falta de recursos, pero sí los tuvo para extinguir a Luz y Fuerza del Centro.
El tema de la influenza es de permanente temor y discusión. Cuando empezó la epidemia en México, el secretario de Salud, José Ángel Córdova, puso el grito en el cielo y el propio primer mandatario reclamó el papel heroico de nuestro país, declarándose defensor de la humanidad. Ahora se queja de trato injusto porque le es limitada la dotación del medicamento.
Las vacunas son ofrecidas a quienes las paguen. A veces las regala la OMS, pero no siempre. Y si el doctor Córdova reconoce que en México han muerto 300 personas a causa de esa enfermedad, ¿no es tan preocupante como dejar sin empleo a 42 mil trabajadores de Luz y Fuerza?
Si el asunto del SME ya estuviera liquidado, como lo han dicho el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y el del Trabajo Javier Lozano, ¿por qué les preocupa que los trabajadores no acepten las liquidaciones, a pesar de los premios extra que ofrecen?
Debieran calcular que este asunto se les puede ir de las manos, si los perredistas se les unen, así como los huelguistas del Colegio de Bachilleres y otros contingentes. Esto, no obstante que Andrés Manuel López Obrador se hizo a un lado, o lo hicieron, por querer encabezar al SME.
En contra de lo que algunos predicen, los electricistas van a ampararse y recurren a varios juristas, entre ellos a Raúl Carrancá y Rivas, quien analiza las violaciones constitucionales en que incurrió el gobierno al desaparecer a LyFC. Otros abogados se encargarán de aspectos laborales y de orden penal.
O sea, esto no se ha acabado y causa descontento general por los apagones y las marchas. El líder Martín Esparza niega los sabotajes, pero son continuados mediante cortes de luz en diversas zonas.
Lo peor. Muchos pequeños y medianos inversionistas se abstienen de hacer negocios “mientras esto continúe”. La desconfianza se generaliza.
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