En un país donde privara la rendición de cuentas, el panista Miguel Ángel Toscano, director general de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), ya no estaría en su cargo.
Ya no estaría incluso antes de que se supieran los resultados finales del muestreo de la UNAM que marcó que el agua en Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta no contenía materia fecal, como él había denunciado públicamente.
La historieta arrancó el 29 de septiembre, cuando Toscano anunció que había encontrado excremento en 84 muestras de agua de las citadas demarcaciones. Fue desafiado por el director del Sistema de Aguas capitalino, Ramón Aguirre, quien rechazó el diagnóstico y retó a que realizaran uno junto con la UNAM.
Toscano informó que el primer muestreo —que les marcó que casi 2 millones de habitantes del DF estaban consumiendo desechos en el agua— fue realizado por Cofepris en marzo, pero esa muestra “no fue lo suficientemente representativa como para poder hacer un anuncio a la población”. Por eso, levantaron nuevas muestras… ¡entre junio y julio! Así, el encargado de proteger a la ciudadanía de riesgos sanitarios recibe la alerta de agua contaminada y para hacer una comprensible doble verificación demora la incomprensible cantidad de 100 días.
Aun cuando los resultados estuvieron listos en julio mismo, todavía se tomó dos meses para difundirlos al público. Este reportero preguntó, la noche del 30 de septiembre en radio, por qué la tardanza: “Estábamos en época electoral, no queríamos enfrentarnos”, contestó Toscano. Viva la política, aunque muera la población.
Ya nada más por haber puesto en riesgo a la gente medio año desde que sospechó que estaba consumiendo agua puerca, merecería el despido.
Una semana después de su elocuente alerta, ninguna, ni una sola de las más de 100 muestras tomadas conjuntamente por el gobierno federal, el capitalino y la UNAM reflejaron existencia de materia fecal. Toscano había mentido. Merecería, también en este escenario, la salida.
El 1 de octubre, por la mañana en televisión, antes de saber los resultados de la muestra conjunta, este reportero le preguntó que si renunciaría en caso de no tener razón: “Me parece que no es el tema, qué ganaría la ciudadanía si pongo la renuncia sobre la mesa; yo la pongo con mucho gusto, el asunto es cómo resolvemos el asunto del agua en todo el país”. Quizá su respuesta está sujeta a interpretación. Su actuación no.
Por cierto, no menos desafío al sentido común es que en la muestra conjunta el agua haya salido con exceso de cloro en las tres delegaciones y el gobierno del DF asegure que no hay bronca si la tomamos.
SACIAMORBOS Luis Raúl González Pérez, Mauricio Farah, Emilio Álvarez Icaza o Raúl Plascencia.
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