Asaltar y tomar el control de LyFC con policías federales y militares, así como decretar su liquidación y extinción, son hechos que desmienten que el enfrentamiento de la semana pasada entre el gobierno de Calderón y el SME tuviera que ver con un conflicto intersindical, como alegó el secretario del Trabajo Javier Lozano al negar reconocimiento al líder del gremio.Esa decisión, como aquí advertimos la semana pasada y hoy corroboramos, era parte de una estrategia política, debidamente aceitada en los medios de comunicación, tendiente a acabar con una empresa pública y un sindicato contestatario y combativo lo que, por supuesto, tiene más fondo: la entrega al capital privado, si no del servicio de distribución de energía eléctrica, sí de la red de fibra óptica tendida por la empresa, como aquí le comenté el miércoles. Calderón creía que con el desconocimiento al dirigente del SME, Martín Esparza, el sindicato emplazaría a huelga, lo que le habría dado la justificación de recurrir a la intervención de la empresa para garantizar el suministro de un servicio estratégico. Pero los trabajadores respondieron con la movilización y con el planteamiento de ser partícipes de las decisiones a tomar para modernizar una empresa indudablemente ineficiente y onerosa. Así que en Los Pinos ya ni siquiera esperaron la eventual justificación y al más puro estilo autoritario, decidieron dar el sabadazo, en medio de una renovada campaña de miedo por el rebrote de la influenza AH1N1 y aprovechando el festejo popular por el pase al mundial de la Selección de futbol. Y claro, el asalto policiaco-militar fue justificado con un rumor, el de que los trabajadores planeaban realizar cortes escalonados en el suministro de energía desde ayer por la tarde. El decreto de liquidación y extinción aduce únicamente razones de eficiencia económica y financiera, las ampliamente difundidas durante los últimos días con la intención de hacer creer que el creciente subsidio de operación es atribuible exclusivamente a las prestaciones sindicales, sin tomar en cuenta, por supuesto, que la mayor parte de ese dinero se utilizó para que LyFC comprara a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) energía cara que tenía que vender barata. No porque fueran idiotas, por supuesto, sino porque las tarifas de compra y de venta las fija así la Secretaría de Hacienda. Los trabajadores del SME se dicen sorprendidos y están muy enojados. Ayer tuvieron un mitin en el monumento a la Revolución y después se reunieron con el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, quien insistió que no se privatizará el servicio, lo que en todo caso estará por verse, pues bien podría ser una más de las tantas mentiras de este gobierno. El encuentro terminó poco antes de las tres de la tarde y el dirigente Esparza Flores dijo que no se aceptará la liquidación conforme a la ley que ofreció el gobierno de Calderón, y advirtió que la defensa de LyFC y del SME “será hasta la muerte”. Hoy se espera que las bancadas legislativas del PRD, PRI, PT y Convergencia presenten ante la Corte una controversia constitucional por el decreto de extinción y liquidación de LyFC. La moción fue promovida por el perredista Alejandro Encinas y el petista Pedro Vázquez González, quienes aseguraron que será respaldada por el priísta Francisco Rojas y el convergente Pedro Jiménez León. Por lo pronto, que no quepa duda del mensaje enviado por Calderón: guerra a los sindicatos rijosos y a cualquier asomo de protesta social pues, quien no comulgue con sus ideas, será combatido con toda la fuerza de su Estado. Instantáneas 1. PROTESTA. Hoy a las cinco de la tarde será el mitin de AMLO frente al Congreso. Es contra el paquete económico del gobierno pero servirá también para apoyar al SME. Dará detalles de la empresa de un poderoso empresario interesado en la privatización de la energía eléctrica. 2. REVOCACIÓN. Es previsible que esta semana el senador priísta Manlio Fabio Beltrones empuje la iniciativa que propone la figura de revocación de mandato. Se dice que de acuerdo con diversas encuestas, la aprueban poco más de 70% de los mexicanos. |