La semana pasada Steve Jobs aparece en público después de ocho meses de haber pedido licencia para sujetarse a un tratamiento médico que implicó un trasplante de hígadoLa presencia de Jobs en la presentación de los nuevos iPods da un respiro a aquellos analistas que consideran que Apple sin su fundador perdería dinamismo y por lo tanto valor. Otros consideran que el equipo directivo que estuvo operando la empresa en los meses que Jobs estuvo ausente demuestran plenamente su capacidad de gestión presentando muy positivos resultados operativos y financieros. En la ausencia de Jobs se lanza el nuevo iPhone 3GS, cuyas ventas en los primeros 60 días llegan a más de 6 millones de unidades, aparecen nuevas computadoras y los ingresos del último trimestre alcanzan 8.4 mil millones dólares; 35 mil millones en caja y cero deuda. Si bien es cierto que Apple ha logrado establecer una sólida cultura de innovación y cuenta con una demostrada experiencia operativa que trasciende a un individuo, Jobs sigue siendo una figura casi mítica de incalculable valor para la empresa. Hay que tener presente la caída de 7% en el precio de sus acciones el día que se desata el fundado rumor sobre la precaria salud de Jobs y se notifica que no demostrará el nuevo iPhone en la tradicional exposición MacWorld. Steve Jobs es uno de los hombres de negocios más respetados por su capacidad de innovación. Asimismo, es posiblemente el empresario que mayor atención ha despertado en la prensa y el público interesado en tecnología y en la gestión. En los últimos 20 años, Steve Jobs ha sido objeto de numerosas artículos y portadas de prestigiosas revistas como Forbes, Time y Fortune, que en 2007 lo declara el empresario más influyente del mundo. También es merecedor de diversos reconocimientos, incluida la prestigiosa Medalla Nacional de Tecnología de Estados Unidos, recibida en 1985 de manos del presidente Ronald Regan. Esta “tercera vuelta” de Jobs la semana pasada es menos espectacular y relevante que la que tuvo lugar en 1997, cuando es llamado de urgencia por el Consejo de Administración de Apple para que presidiera nuevamente la empresa, ya que desde su salida forzada por el propio Consejo en 1985 la empresa enfrentó muy serios problemas de liderazgo, incapacidad de diseñar productos innovadores y sobre todo pérdidas de casi mil millones al trimestre. Para quien se interese en explorar la labor de rescate realizada por Jobs hace12 años es interesante el libro The Second Coming of Steve Jobs, de Alan Deutschman, quien cuenta el intento fallido de Jobs de competir contra Apple desde el “exilio” a finales de los años 80 y posteriormente su éxito al rescatarla, ya que a menos de un año de su retorno a la dirección, Apple reportó nuevamente ganancias recuperando credibilidad y el entusiasmo de sus consumidores. A diferencia de lo que ocurre hace 12 años, Apple tiene ahora una sólida reputación y desempeño, lo que se ha visto reflejado en el precio de sus acciones, que han subido mas de 90% desde la licencia de Jobs, como resultado de ventas espectaculares de productos que siguen dominando el mundo de la música, la computación y la telefonía celular. En su reaparición hace unos días, Jobs presenta la nueva plataforma de venta de música y aplicaciones para el iPhone y un iPod Nano mejorado con una cámara de cine. La presentación coincide con buenas noticias para Apple, ya que las ventas en Japón convierten al iPod en el reproductor de música más popular en esa competida plaza, con 58% del mercado (en EU tiene 74%). Quizá lo más relevante en su última presentación fue el toque personal, que lo distingue de otros empresarios. Jobs abre el evento destacando la generosidad de quienes donan órganos y da gracias por “seguir vivo trabajando en Apple, disfrutando cada momento”. Ese aspecto de su personalidad aparece en un discurso pronunciado en 2005 en Standford University, que ha sido ampliamente reproducido. Jobs compartió con los graduados experiencias y aconsejó no desestimar ningún trabajo por extraño que parezca, ya que éstos tienden con el tiempo a producir resultados inesperados, como le ocurrió a él con sus cursos de tipografía que, años más tarde, sirvieron para hacer de Macintosh la pionera en ofrecer las tipografías clásicas y la facilidad de diseñar nuevos tipos de letras. Si bien su última presentación no tuvo un anuncio espectacular, su tono y sobre todo su presencia lo definieron una vez más como a un empresario excepcional que sigue cautivando amplios públicos. Lecturas Alan Deutschman. “The Second Coming of Steve Jobs”; Broadway Press; 2001. |