En la imagen, la foto era impecable: a las 6 de la tarde, puntual, Agustín Carstens entregaba al presidente de la Cámara de Diputados, Francisco Ramírez Acuña, los documentos del paquete económico 2010 para que los conocieran los legisladores y comenzaran el debate; en la realidad, el secretario de Hacienda sólo llevó un ejemplar de los documentos que le dio a Ramírez Acuña, mientras los demás diputados y grupos parlamentarios no conocieron el contenido del paquete hasta casi las 11 de la noche. Sólo Hacienda y el panista que preside la Mesa Directiva tuvieron acceso a la información durante toda la tarde de ayer, con lo que ningún partido o diputado de oposición pudo emitir comentarios o reacciones a las propuestas económicas del gobierno para el próximo año. Por la noche había molestia en San Lázaro, donde veían visos de una “estrategia para centralizar y controlar la información”, de tal modo que ayer sólo hablara el gobierno, el titular de Hacienda y posicionaran su mensaje antes que las críticas o reacciones del Poder Legislativo. Entre los grupos del PRI y el PRD había anoche irritación. De hecho, al terminar la entrega, cuando el secretario se retiraba de San Lázaro, los diputados Felipe Solís del PRI y Jesús Zambrano del PRD se acercaron a los asesores de Carstens para pedir copias del paquete para sus grupos parlamentarios. “Híjole, no traemos más, pero ya vienen en camino otros ejemplares, estarán aquí en una hora”, les prometió Carlos Bandala. Solís y Zambrano esperaron pacientes la llegada de los ejemplares prometidos. A las 19:30, cansados de la espera y ante la presión de sus grupos parlamentarios que les exigían ya copias para los diputados, el priísta y el perredista llamaron al asesor de Carstens. “Hay un problema con el camión que los llevaba, pero sin falta a las 10:30 estarán ahí”, volvió a prometer Bandala. “Es un plan deliberado para que hoy no tenga nadie el paquete y toda la información, los posicionamientos y las primeras explicaciones sean sólo las del gobierno y no haya ruido de la oposición”, decían anoche los legisladores y calificaban como inusual que el secretario sólo haya ido con un ejemplar a San Lázaro. Lo común, dijeron, era que el titular de Hacienda llegara con cinco o seis ejemplares para cada grupo parlamentario a la entrega, y ese mismo día, horas después, llegaba un camión con cientos de ejemplares para todos los diputados y asesores de la cámara. ¿Por qué esta vez fue diferente? ¿Por qué Hacienda o el gobierno quisieron monopolizar la información en las primeras horas y embargaron los ejemplares a los diputados? Por lo que haya sido, qué mala manera de empezar una negociación en la que el gobierno necesita obligadamente del voto de los opositores; anoche, en el día de la entrega, los opositores ya estaban irritados y molestos ante la estrategema. |