Era como un déjà vu amloísta: Felipe Calderón diciendo, en pocas palabras, que ahora son primero los pobres. Así fue planteado el mensaje de ayer. Ante la crisis y la caída del petróleo, sacó tijeras y anunció recortes: por lo pronto, adiós a la Secretaría de la Reforma Agraria (que pasa a formar parte de una super-Sedesol); también bye a la Secretaría de Turismo (que le transfieren a Economía). Es decir, engrosan las filas de responsabilidades de dos de sus más cercanos colaboradores —candidatos por la prensa, al menos el segundo, a engrosar la fila de los despedidos—: Ernesto Cordero y Gerardo Ruiz Mateos. Lo que sí no entendí fue la desaparición de la Secretaría de la Función Pública para volverla —otra vez, déjà vu otra vez— Contraloría que depende del Presidente. Mmm. Suena como a Doctor Simi: lo mismo pero más barato. ¿Qué pasó con la propuesta de desaparecer la SFP, sí, pero pasarla a la Auditoría Superior de la Federación y que no dependiera del Ejecutivo? Otro día será. También —le digo que AMLO seguro saldrá a decir que le copiaron las ideas— reducción de salarios en 40% a altos mandos, reducción en viáticos, gastos de representación, asesorías. Todo esto garantizaría un ahorrito de 80 mil millones de pesos, no está mal. Para llenar el huecote de 300 mil millones, Calderón adelantó que su emisario para las malas noticias sería Agustín Carstens (bis), quien más tardecito —y ojo: tras presentar primero el proyecto al Legislativo— lo dio a conocer... Por lo pronto, algunas reformas que suenan desde ya atractivas pero también —oh, sí— controvertidas. Como la muy anunciada reforma a la ley del trabajo. La actual, todos la sabemos, en realidad no se cumple y hay “n” cantidad de recovecos que millones viven como asalariados por honorarios, por ejemplo. Pero reformarla quiere decir meterse con sindicatos. Ahí la dificultad. También la anunciadísima reforma —desde ya— a las telecomunicaciones. Uy, otra controvertidísima pero también necesaria… Ayer por la tarde, en un segundo que me dormí al teclado tuve un pequeño sueño guajiro: que salían los partidos —todos— y los diputados y senadores —todos, de todos los colores— tijeras en mano a proponer sus propias reducciones. Pero, mmm, creo que sólo fue eso: un sueño guajiro. También hay que ver cómo quedó el presupuesto a otras áreas claves: la Secretaría de Seguridad Pública, PGR, Armada y Defensa. Apenas el 25 de agosto, en El País, Sabino Bastidas hacía un interesantísimo análisis de cuánto dinero nos ha costado, hasta el momento la guerra contra el narco impulsada por este gobierno: los recursos de las cuatro se habían incrementado —en promedio— en casi 60% a lo largo de esta administración. Sobre todo Seguridad Pública, en 140%… Si cambió el enfoque hacia atención a la pobreza (que también es una manera de combatir al narco), necesariamente estas cifras tendrán que bajar… Por la noche, Carstens detalló el tijerazo: 218 mil millones de pesos al gasto público corriente del gobierno federal, suprimir puestos de nivel medio. Aunque podrían crearse nuevas plazas sólo en áreas de seguridad pública y salud. Se fusionan Pronósticos Deportivos y la Lotería Nacional. También se proponen más impuestos a cerveza, cigarros, entre otros. Tras un acuerdo con la Guadalupana —al menos él fue a verla—, Rafael Acosta Juanito tomó la decisión. Dice que sí, que se queda a gobernar Iztapalapa. No pedirá licencia. ¿Bye a Clara Brugada? No, tampoco: la invitará a su equipo de trabajo, lo mismo que a panistas y priístas. Lo malo es que aún no le notifica a López Obrador. Que si se enoja, pues ni modo. Algunos ex alumnos del ITAM lo comentan entre sí: están muy decepcionados de su profe Alonso Lujambio. Él, quien criticaba tanto a todos los líderes sindicales y sobre todo a Elba Esther Gordillo. ¿No decía, a cada rato, que las instituciones debían ser tan fuertes que permitieran que hasta un pe... rsonaje no capacitado para el puesto llegara y no pasara nada? Eso sí, reconocen algo: que ha superado mucho su miedo escénico. A veces, en clases no les hablaba a los alumnos y parecía que hablaba con el escritorio o que hablaba con quién sabe quién mientras fumaba por la ventana... . |