Ha llegado un momento trascendente. ¿Se lograrán implantar las reformas que la Selección necesita?POR EDUARDO BRIZIO C. ebrizio@hotmail.com A unas horas de que ocurra una jornada trascendental para el país, me refiero a la participación del equipo tricolor en la Copa de Oro, a celebrarse en el vecino país del norte, las opiniones se han polarizado. Por un lado están los que ya no creen en la Selección y su decepción llega a tal grado, que recomiendan a todo aquel que quiere escucharlos, que anulen su apoyo al representativo nacional. No, no mal interpreten, la petición no radica en ausentarse del estadio ¡Hay que ir!, “porque abstenerse… es marginarse”, la sugerencia es que ya estando instalados cómodamente en la tribuna, el apoyo sea nulo; es decir, que no se aplauda, ni se echen porras, ni se vitoreé al equipo; en una palabra, que no se tome partido. Quienes apoyan la tesis, afirman que esa sería una magnífica forma de exigirle a directivos, cuerpo técnico y futbolistas, que ya dejen de jugar con las ilusiones del pueblo aficionado al balompié. Que se pongan a trabajar, que dejen de jalar agua solamente para su molino y que de verdad se comprometan para la labor que tienen encomendada. La duda que surge es la de si tendrán la capacidad de entender de sutilezas y asimilar el mensaje. Y es que no es para menos, imagínense, después de 70 años de utilizar el uniforme tricolor, en una historia de fracasos y pírricas victorias; llegó “el momento del cambio”; el nuevo timonel nacional hizo tantas promesas y cumplió tan pocas, que dejó un mal sabor de boca en todos los que queremos y amamos el futbol, al percatarnos que era “pan con lo mismo”. Lo que siempre se sospechó ahora es una realidad del dominio público: “los estadounidenses nos tienen tomada la medida”. La pobreza (futbolística), cada vez es más evidente y desgarradora. El desempleo (entre los futbolistas) es alarmante; pese a las promesas de que con el draft, todos iban a tener chamba. La influenza vino a dar el tiro de gracia a la economía (de algunos equipos), al ser eliminados de la Copa Libertadores, cuando Conmebol, simplemente nos hizo el feo. Lo cierto es que debemos dar un voto de confianza a Javier Aguirre, hay que dejarlo trabajar y ayudarlo a que se puedan implantar en el equipo, las reformas que se necesitan para mejorar el rendimiento del conjunto nacional. Ojalá y convoque a jugadores de los equipos rojo, amarillo, azul y verde, para que esté más repartidito el pastel y no haya “carro completo”, porque… ya estamos hartos. |