Como balde de agua fría cayó la noticia, de que por órdenes del supremo gobierno futbolístico del dictador trinitario Jack Warner, de buenas a primeras, de la noche a la mañana, sin previo aviso, la Concacaf decidió unilateralmente cancelar la participación de los equipos mexicanos en la Copa Sudamericana.Esta decisión, afecta gravemente los intereses deportivos y económicos de Puebla y Monterrey, quienes ya habían planeado la participación en las dos competencias; es decir, Torneo Apertura 2009 y la prestigiada sudamericana; por lo que ya contaban con planteles de 30 jugadores. Las razones esgrimidas me parecen infantiles y huelen más a billetes verdes que a balón de futbol. Dicen que se le debe dar prioridad a ese torneazo recientemente instituido y que responde al nombre de Concachampions y que en virtud de que las primeras fechas se empalman; pues “dice mi mamá que siempre no”. Las reacciones no se hicieron esperar, los directivos de la FMF, más tibios que un biberón para recién nacido, se limitaron a decir, al más puro estilo de Bora Milutinovic, pasándose de diplomáticos, que “México respeta y acata las decisiones de su Confederación”. En qué quedamos pues, no andaban muy gallitos hace unos meses, cuando Conmebol nos hizo el feo por el brote de influenza humana, amenazando con que: “Córtalas, córtalas para siempre, ya no quiero ser tu amigo” y ahora que de verdad se las aplicaron en su propia zona futbolística, nos salen con que “están muy apenados con los equipos afectados”. El que estaba que trinaba con la decisión de la Concamafia, fue José Luis Sánchez Solá, timonel de los Camoteros, quien con todas sus letras, les recordó el 10 de mayo, ¿Qué pasó mi Chelís, ya se te olvido que firmaste el pacto de respeto en el futbol mexicano?, ¿o es que ya se te olvidó?, ¿o será que el respetuoso acuerdo no tiene validez más allá de nuestras fronteras? Por su parte, Jorge Urdiales, presidente de los Rayados del Monterrey, tuvo una actitud mucho más mesurada, mostrando madurez y resignación. Será melón, será sandía o será la vieja del otro día, lo cierto es que para mi gusto, se trata de una muestra más de que, tanto en el balompié mexicano como en el área geográfica en donde tristemente nos toca participar en el mundo futbolístico, priva la falta de planeación y... campea la improvisación. |