Estar seguros de nuestra sexualidad nos hace tener más herramientas para saber usar nuestra capacidad sexual, con el fin de lograr nuestros objetivosEl sexo da poder, un mando que se expresa de tantas maneras que a veces ni cuenta nos damos que lo usamos o que lo cedemos. Éste radica en la capacidad que tenemos de actuar y decidir libremente lo que mejor nos conviene o gusta para desarrollar una sexualidad sana. Por tanto, es el resultado de nuestra educación sexual. Si le damos a otra persona la autoridad de manejar nuestra sexualidad, renunciamos a nuestra responsabilidad, así como a nuestra verdadera satisfacción. Esto ocurre cuando otros nos dicen qué hacer, cómo hacerlo o con quién hacerlo, y no sólo en la genitalidad, también abarca desde las personas a quienes nos permiten ver o conocer, hasta las ideas que tenemos de nosotros mismos y nuestra vida. La expresión del coqueteo Una de las manifestaciones que tiene el poder sexual es nuestra capacidad de atraer parejas. La forma en la que actuamos y las “estrategias” que usamos para conquistar, hasta cómo obtener lo que deseamos a través de nuestra relación, es parte de nuestro poder sexual. Algunas personas depositan parte de este dominio en las lágrimas, pues llorando logran hacer que sus parejas accedan a peticiones, otras lo hacen con ciertas caricias, besos o sesiones sexuales que nunca fallan. Algunas más incluyen también el atuendo; muchas mujeres usan ropa interior sexy, cuando quieren convencer , seducir o a final de cuentas, obtener algo. Fiel compañero Nuestro dominio sexual también cambia conforme nos desarrollamos y crecemos. Este no sólo es la capacidad de tener relaciones coitales, también es la posibilidad que desarrollamos de disfrutar nuestro cuerpo y nuestras relaciones en cualquier etapa y bajo cualquier condición. Muchas personas mayores tienen un encanto muy seductor que atrae las miradas y admiración de los demás, y no en el sentido erótico. Esto es saber usar ese poder que nos acompañará hasta el día que dejamos de existir. Si nos percibimos como viejos, fracasados, mediocres, mal parecidos, esa será la cara de ese mando sexual, que forma parte de la misma autoestima. Poder sexual no es chantaje El chantaje es ejercer cierta presión, mediante amenazas, sobre otra persona para obligarle a actuar en determinado sentido. El poder sexual puede ser usado para chantajear, pero en sí mismo no lo es, ya que actúa de manera sutil como forma de convencimiento, mas no de extorsión. |