Hay un voto útil para la inminente elección constitucional de este año, y no es precisamente el llamado voto blanco o voto nulo. El valor del sufragio tiene que ver con aquello que queremos lograr, alcanzar, impedir, transformar o realizar. Reconociendo que el principal problema nacional es el económico-social, es como mejor puede establecerse la utilidad de votar. Lejos de pensar en las consecuencias funestas que la política económica ocasiona al país al destruir el tejido social y desmantelar la red de protección económica de la población, después del 5 de julio el gobierno federal insistirá en su “reforma fiscal” que no es más que imponer el IVA en medicinas y alimentos. Hará lo mismo con su “reforma laboral”, que busca eliminar el derecho a la contratación estable y a la liquidación de los trabajadores despedidos. Así las cosas, se avecina una nueva batalla —parecida a la que se dio por el petróleo— pero con una característica adicional. Estas reformas tendrían repercusiones negativas inmediatas y masivas sobre la población de más bajos recursos. Por ello, en la coyuntura electoral de 2009, lo más importante es lograr que lleguen a la Cámara de Diputados legisladores que den la lucha contra la imposición de esas medidas. Ya en el año 2001, un puñado de legisladores pararon en seco la tentativa de Vicente Fox de imponer el IVA en medicinas y alimentos a través del PAN y el PRI. El voto útil en 2009 es por los candidatos del Movimiento Nacional en Defensa de la Soberanía y la Economía Popular. Esos representantes pueden ser postulados, en diversas regiones, por el PRD, Convergencia o el Partido del Trabajo. En todo caso, el objetivo es hacer que lleguen a San Lázaro el número suficiente de legisladores para que den la batalla en contra de medidas antipopulares y avalen otras en favor de mejorar el ingreso de la población. Eso sí es aprovechar el voto y hacerlo útil. Diversas personalidades han llamado a votar en blanco. Habría que reconocer que es lógico que hoy muchos quieran mandar al diablo a instituciones como los partidos políticos, el IFE o el Tribunal Electoral, entre otras, porque se han mostrado muy alejadas de los intereses populares. En el caso del citado tribunal, específicamente, ha habido una acentuada perversión política en las decisiones adoptadas de 2006 a la fecha. No obstante, el voto blanco no conduce a ningún lado, no favorece a nada ni a nadie. Es una protesta desperdiciada. Por eso, insisto, el voto más útil en la elección constitucional de 2009 es a favor de quienes llegarán a la Cámara de Diputados para oponerse al IVA en medicinas y alimentos, y a la mal llamada reforma laboral. |