No conformes con que ya no queda espacio en el calendario futbolístico para más torneos, al grito de “poderoso caballero es don dinero”, la llamada gente de pantalón largo; sí, las cabecitas que brillan en nuestro querido balompié por las “acertadas” decisiones que suelen tomar, concluyeron que algunos equipos mexicanos participen en esa pachotada llamada Superliga, en donde cuatro equipos estadounidenses y cuatro nacionales, contienden por llevarse el premio mayor, que consiste en un millón de dólares.Por principio de cuentas, no está definido bien a bien qué equipos deben participar en el “torneíllo”. Supuestamente deben ir los mejores cuatro, según su desempeño en cuanto a puntos se refiere durante 2008; es decir, en los Torneos de Apertura y Clausura. Pero los equipos que participen en la Concachampions, por supuesto, quedan excluidos Sin embargo, muchas oncenas mexicanas declinan el honor de participar en tan prestigiada competencia y así tenemos por ejemplo, representando al futbol mexicano a equipos como Tigres, que está con un pie en el averno de la “Liga de Ascenso” y el otro en una cáscara de plátano, que quedó sexto lugar en el Apertura 2008 y décimo tercero en el Clausura. O al Atlas, que en un torneo terminó en el lugar 11 y en el otro en el 9. Por otro lado, resulta que varios equipos deciden asistir con un cuadro alternativo, elegante manera de llamar a los reservistas, convirtiendo el contrato original en un atraco hacia el público y los organizadores; ya que ellos esperan que las escuadras viajen con sus titulares. Los arbitrajes son malísimos, las canchas dejan mucho que desear, los equipos mexicanos están en plena pretemporada y por todo esto, frecuentemente se ha pagado un precio muy alto cuando los jugadores han resultado lesionados. El reglamento no es claro respecto de los criterios de desempate. El calendario de juegos es disparatado, se interrumpe en las semifinales y dos semanas después, se disputa la final. La verdad es que no le encuentro motivo o razón de ser a esta competencia veraniega, todos los factores que me atrevo a considerar obran en contra de éste. El único hecho que podría hacer contrapeso a la sinrazón, es el económico. Sin embargo, los verdes billetes me parecen… un argumento muy endeble. ebrizio@hotmail.com |