Se firmó un pacto de respeto a la autoridad en el futbol local. La gente decente no requiere acuerdosPOR EDUARDO BRIZIO C. ebrizio@hotmail.com La verdad es que ya no sé si llorar, reír o ponerme a rezar, al enterarme que por iniciativa de la H. Comisión de Árbitros, se firmó un pacto de respeto a la autoridad en el futbol mexicano ¡Órale! Ahora resulta que para que exista el respeto se debe firmar un documento. “Firmaré un documento para respetar a mis familiares, amigos, compañeros de trabajo, subordinados y semejantes”. ¿Y qué le va a pasar al que no respete el pacto? Es más, apuesto doble contra sencillo, que el “pacto” no se respeta más allá de la Jornada 5. La gente decente no necesita de este tipo de acuerdos, porque la educación se mama. Pero qué nos extraña, si estos sujetos que se conocen con el mote de “gente de pantalón largo”, anteriormente ya se han tomado la molestia de firmar “El pacto de caballeros”, que no es otra cosa; sino un acuerdo gangsteril para proteger intereses mezquinos y evadir el Régimen de Transferencias dictado por la FIFA. Celebremos jubilosos, ya no se necesitará a la H. Comisión Disciplinaria, bajo el conjuro de las palabras: “Pacto de respeto a la autoridad”, el futbol mexicano se ha transformado. Si hablan de “respeto”, deberían empezar por abolir “el ordenador”, que tiene su origen en la desconfianza que la solvencia moral de los de negro, genera en los dueños del balón. Siguiendo por recuperar la autoestima, haciéndose respetar en la cancha con sus actuaciones, entrega, profesionalismo, mística y conocimientos reglamentarios, no mediante la recolección ignominiosa de rúbricas. Por otro lado, nos anuncian una reestructuración del arbitraje y como piedra angular mencionan que ha sido destituido de su cargo Antonio Marrufo y ahora será Carlos González Iribarren quien lleve las riendas en cuanto a cuestiones técnicas se refiere; eso sí, asesorado por el salvadoreño Rodolfo Sibrián. Nos salimos de Guatemala y nos metimos a “Guatepeor”. ¿Quién fue Carlos González Iribarren en el arbitraje mexicano? La respuesta es simple: “Nadie” ¿Qué puede venir a enseñar un silbante extranjero a un árbitro mexicano?: “Nada”. Parafraseando a Facundo Cabral les diré: “A veces yo me pregunto cuando no hay pan en la mesa… ¿Quién fue el que le dio sombrero?... a quien no tiene cabeza”. |