La pregunta es: ¿tras el 6 de julio —o el 5 de julio a las seis de la tarde— quién mandará al carajo primero a quién? Porque candidatos hay (para mandar al carajo) y muchos. Empecemos por el más notable: El PRD y AMLO. Lo dijo el presidente legítimo con todas sus letras: ganas no le faltan de mandar al PRD al carajo; no lo dice Jesús Ortega con esas palabras, pero está a tres segundos de hacerlo. Cada quien ha postergado su decisión de mandarse allá muy lejos porque no les conviene pagar la factura de “excluyentes”… aunque se excluyan desde ya. AMLO llama descaradamente a votar por el PT para propiciar esta “estrategia” kafkiana: que gane el candidato del PT, Rafael Acosta, más conocido como “Juanito”, sólo para renunciar ipso facto. Luego, Ebrard propondría a la candidata original del PRD —Clara Brugada, acusada de fraude, destituida por el Tribunal Electoral— como relevo de “Juanito” y se supone que la Asamblea Legislativa —que aún no existe— la ratificará. Perverso, pero legal. Eso sí, complicadísimo. Retrato de un movimiento fuerte (nadie lo duda) y su líder que no cree en las instituciones… a menos de que le favorezcan. Lo triste es que con esto lo que se va al carajo es un proyecto de izquierda unida que a muchos les costó décadas construir. AMLO ganará votos para el PT, que es su partido en los hechos; el PRD perderá muchos votos… y en una de esas hasta se repite el “acapulcazo” y gana el PRI en el mayor bastión del PRD en el DF, con la quinta parte de los habitantes de la ciudad y el mayor presupuesto. Al menos es lo que dice la única encuesta hasta ahorita disponible realizada —por teléfono— por el Gabinete de Comunicación Estratégica. Y mientras tanto, una nueva estrella ha nacido: “Juanito”, un militante que fue torero (ambulante en el Centro Histórico), que hasta hace unos días pocos sabíamos que existía —ni el mismo AMLO— y que ahora por prestarse para ello tendrá algún hueso... Y hay más candidatos a mandarse al carajo. De entrada, todos los que votarán nulo lo harán, una fuerza creciente que ya se calcula en un nada despreciable 15%. Es, como dijo Jacobo Zabludovksy, una forma de darle contenido a una mentada de madre… de no creer ya más en esperanzas marchitas de votos útiles del pasado que nunca lo fueron. Los que votarán según la propuesta de Alejandro Martí son primos hermanos, sólo que ellos tienen aún la esperanza de que —vía un compromiso firmado ante notario— los candidatos y futuros lo-que-sea no manden al carajo las verdaderas propuestas ciudadanas. En otros partidos también se cuecen habas. Es cosa de tiempo que dos sectores encontrados del PRI Gamboa/Manlio Fabio vs. Beatriz se manden también para allá. Y dependerá de los resultados que dé Germán Martínez para el PAN tras el 6 de julio si lo mandan por un tubo o por YouTube; si lo dejan solo o con Solá. Habrá que ver también —como lo viene anunciando el PRI— qué pasará tras tanta “guerra sucia” en cuanto se instale la nueva cámara. El PRI —con votos nulos, pese a ellos o gracias a ellos— tendrá una fuerza importante. A ver si no mandan al carajo al Presidente cuando quiera hacer propuestas legislativas… y con ello al resto de su sexenio. Una Legislatura nueva, por cierto, que tratará de mandar al carajo reformas que la pasada impulsó como la electoral o la penal (con el arraigo); o la fiscal y laboral que la crisis dejó del carajo… La educativa que el SNTE hizo que se llevara el carajo… y así: al infinito y más allá. Conclusión: total, que la verdad vivimos una carajocracia (¿sabía usted que también es una palabra para referirse al miembro viril?). ¡Carajo! Una nueva confesión autobiográfica, desde Sonora. Palabras de Eduardo Bours: “No se trata sólo de llegar (al poder), sino de llegar con la cabeza erguida, con dignidad, de preocuparse por la gente, no como los gusanos (sic) que se arrastran para llegar todos enlodados”. Sólo para el diario: hoy se cumplen dos semanas del crimen en la guardería ABC de Hermosillo y no hay un solo consignado. Las autoridades insisten en aventarse la bolita de la responsabilidad unos a otros. Seguimos sin saber el nombre de los dueños de las guarderías subrogadas… Van 46 niños muertos. Pero no mandaremos esto al carajo. Se llama Fermín Alvarado Arroyo, candidato priísta a diputado por Guerrero. Ex miembro del Poder Judicial, es un golpeador denunciado por su esposa, Dalia Domínguez Gabriel, documentado y todo. Así, ¿cómo no mandarlos al carajo? . |