Como un paliativo al ayuno futbolero al que estamos siendo obligadamente sometidos, tenemos a la Copa Confederaciones, si ese torneíllo que “mamá” FIFA le birló a los árabes, quienes lo instituyeron hace algunos años para rendir pleitesía al rey Fahd.Pues bien, durante el encuentro disputado entre Brasil y Egipto, el campeón defensor lucía como amplio favorito; sin embargo, “le salió la criada respondona” y no fue sino hasta el minuto 90, estando empatados a tres goles, cuando se suscitó una polémica jugada que daría el triunfo a la verdeamarelha por la vía del penal. Resulta que un disparo que iba directo a gol fue interceptado en la línea de meta con el antebrazo por un defensor egipcio; el silbante, Howard Webb, de origen inglés, no se percató de la ilícita acción y señaló tiro de esquina. Mientras los brasileños reclamaban, el cuarto oficial, Matthew Breeze, de origen australiano, le advirtió al árbitro de su error, quien revocó para señalar el penalti, que finalmente daría el 4-3 en favor de los brasileños. El gran problema estriba en que todo parece indicar que el cuarto oficial basó su versión de los hechos en que observó la jugada en un monitor, contraviniendo las disposiciones de FIFA, en el sentido de que no se pueden utilizar los medios electrónicos para tomar decisiones que atañen el desarrollo del partido. Se trata del segundo aviso para FIFA, ya que el primero ocurrió en la final de la Copa del Mundo Alemania 2006, cuando Zinedine Zidane agredió a Marco Materazzi y no fue sino hasta que observaron la repetición en las pantallas del estadio, que los asistentes alertaron a Horacio Elizondo, juez en turno, sobre esa situación. Es entonces cuando surge la pregunta: ¿Por qué la FIFA sigue siendo tan arcaica y no permite el uso de la tecnología para solvertar algunas situaciones en el futbol de élite? El balompié es de los pocos deportes, por no decir el único, que se niega a utilizar la tecnología, en aras de la impartición de la justicia. Del mismo modo es el único que tiene el mismo reglamento para sus competencias profesionales del más alto nivel, que para la de los aficionados o amateurs. Igualmente, durante el último Mundial, el silbante inglés Graham Poll puso la mala nota cuando amonestó tres veces (al más puro estilo de Paquita la del Barrio) a un jugador ucraniano sin expulsarlo. Por ello, ¿qué le ocurre a los árbitros ingleses?... ¿Qué le pasa a la FIFA? |