Lo que es un hecho en torno a la fusión entre Mexicana y Aeroméxico es que su principal promotor es el propio gobierno, porque la experiencia internacional ha demostrado que las aerolíneas de bajo costo sí pueden competir con las grandes aerolíneas nacionales y porque ante los graves problemas de ambas aerolíneas se considera que la única posibilidad que tienen realmente de sobrevivir y salvaguardar la planta de trabajadores es con la consolidación.La clave desde luego es la autorización de la Comisión Federal de Competencia, que impidió que Aeroméxico y Mexicana se vendieran juntas y se mantuvieran operando bajo un holding, como era el caso de Cintra. Eduardo Pérez Motta, el presidente de la CFC, reconoce que la situación del mercado es hoy muy diferente a la que prevalecía hace tres años cuando no autorizó la venta de las aerolíneas a Grupo Posadas, que preside Gastón Azcárraga y quien presentó posturas por las Aeroméxico y Mexicana. Hoy con las nuevas aerolíneas de bajo costo no es válido ya hablar de un duopolio y Pérez Motta ha manifestado que se revisaría ruta por ruta aunque, desde luego no se ha presentado oficialmente ninguna solicitud. El propio Gastón Azcárraga reconoce que ha habido acercamientos con Aeroméxico y se manifiesta en contra de la propuesta de ruta de la CFC que sería válida sólo para los destinos que son más rentables donde hay una mayor competencia como son los casos de Cancún, Monterrey y Guadalajara, pero hay rutas donde sólo vuelan Aeroméxico o Mexicana no por obstáculos a la competencia o prácticas desleales, sino porque no son rutas rentables, como es el caso de Cozumel, que es sólo cubierta por Mexicana. Si en la consolidación la CFC obligara a suspender estas rutas por falta de competencia, los que se verían afectados serían los habitantes de estas ciudades. Azcárraga acepta su interés en la consolidación, pero no como un cheque en blanco, porque primero se requeriría de una verdadera política de desarrollo de la industria área y menores costos en los servicios que cobra hoy el propio gobierno a través del Seneam, tanto en el uso del espacio aéreo como en el sobrecargo por combustible, que es de 12% mientras que en otros países como Estados Unidos es de 12%. Asegura que como empresario el factor clave para la fusión sería el precio, por lo que estaría dispuesto a ceder el control de Mexicana. Sin embargo, uno de los problemas que tienen los dueños actuales de Aeroméxico, que preside José Luis Barraza, es que uno de los socios es hoy Banamex-Citigroup, es decir, el gobierno de Estados Unidos, y sería un verdadero escándalo político que se permitiera finalmente el surgimiento de una megalínea aérea nacional y que entre los socios estuviera el gobierno de Barak Obama. ¿O no? BANAMEX, AUSTERO FESTEJO Y ya que estamos hablando de Citigroup, Manuel Medina Mora presidente de Banamex-Citi en México y América Latina, optó por realizar un festejo austero para celebrar los 125 años de Banamex en México, debido a la crisis económica y desde luego a la propia debacle de Citibank en Estados Unidos. Otro factor que pesó para no celebrar en grande los 125 años es político. A pesar de que el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, ya señaló que Banamex no está fuera de la ley porque la participación accionaria del gobierno de Estados Unidos en Citigroup es temporal y no participa directamente en la administración, hay legisladores como el senador Manlio Fabio Beltrones que insisten en presentar una controversia constitucional para exigir la venta de Banamex, asegurando que no se puede permitir que aún en forma coyuntural un gobierno extranjero sea accionista de un banco mexicano. Así, hoy Banamex celebrará ser el banco veterano en México pero sin mucho ruido, con una cena en las oficinas centrales en Venustiano Carranza a la que asistirán el presidente Felipe Calderón, las autoridades financieras y todos los consejeros nacionales. Además, en todas las oficinas del grupo se partirá un pastel a las 8.30 de la mañana para que de plano no pase desapercibido el día entre los empleados y en las 50 principales sucursales del banco del país habrá una exposición y venta de artículos en apoyo a artesanos mexicanos. Quien no asistirá a la cena con el presidente Calderón será Vikram Pandit, el presidente de Citigroup, porque no tiene mucho que festejar, ya que ayer mismo Citi fue dado de baja del índice Dow Jones al igual que General Motors, debido a que sus acciones han caído de precio en más de 90% desde 2007. |