Le reitero que no hay, en el horizonte previsible, un riesgo importante de que México se quede sin petróleo suficiente para el consumo interno, y que no tenemos, en realidad, un problema energético. La preocupación con respecto al petróleo tiene que ver con la renta petrolera, o si prefiere, con el uso que hacemos de los recursos que aporta.Ya se publicaron los datos detallados del mes de abril, lo que nos permite confirmar que Cantarell produjo 666 mil barriles diarios en ese mes. Es una buena producción, pero no para el manto que nos permitió administrar la abundancia. Según la prensa, Petróleos Mexicanos (Pemex) había pensado que este manto produciría 759 mil barriles en 2009, cifra que después fue corregida a 700 mil. A como van las cosas, la cifra será de 600 mil, es decir, más de 150 mil barriles diarios menos de los que Pemex esperaba hace unos meses. Afortunadamente, parte de esta caída se ha compensado con un crecimiento en Ku-Zaap-Maloob (KZM) mayor a lo esperado, aunque no de la misma magnitud. El máximo de producción de este campo se había pensado que era de 820 mil barriles diarios, pero en abril la producción fue de 860, y en promedio en este año anda arriba de los 850 mil barriles diarios. Pero como no es fácil que se produzca más petróleo sin costos adicionales, el comportamiento de Ku parece apuntar a que la declinación iniciará durante este año. Las otras zonas, Zaap, Maloob y circunvecinas, todavía pueden crecer un poco, pero todo el campo estará declinando hacia fines del próximo año. Y no se ve con qué va a compensar Pemex la caída de estos grandes mantos. Dicen que con Chicontepec, pero ya hace algunos meses comentamos aquí que no es claro cómo se va a hacer esto. La producción de Chicontepec el año pasado, según el reporte de Pemex a sus inversionistas publicado hace una semana, fue de 30 mil barriles diarios que se produjeron en poco más de 700 pozos. Es decir, de a 45 barriles por pozo. Si las estimaciones de esta columna son correctas, de aquí a fin de 2010 la producción de petróleo en México caerá en 430 mil barriles diarios. Compensar esta caída con Chicontepec implicaría la construcción de 10 mil pozos… en 20 meses. Ni haga cuentas, en toda nuestra historia no hemos construido ese número, de forma que es impensable que lo hagamos ahora, y menos con problemas de financiamiento como reportó en esta misma semana EL UNIVERSAL. Si a usted le parece improbable que Pemex tenga una caída de producción de 430 mil barriles diarios en 20 meses, corrija sus creencias. Esa caída es exactamente la que hemos tenido si contamos 20 meses hacia atrás. Si comparamos la producción de los últimos meses con lo ocurrido 20 meses antes, en diciembre teníamos una pérdida de 465 mil barriles diarios, en enero de 425 mil, en febrero y marzo superior a los 500 mil barriles, y en este abril nada más de 200, porque le toca compararse con agosto de 2007, un mes anormal por cuestiones climáticas. No entiendo por qué Pemex o la Secretaría de Energía no toman en serio el problema y lo plantean con todas sus letras: se acabó de manera definitiva el papel de México como exportador importante de petróleo. Están negando una cantidad muy grande de evidencia con base en pura esperanza. Llevan tres años esperando que Cantarell deje de caer, y no ocurre. Suponen que los demás campos pueden compensar la caída, y perdemos 20 mil barriles diarios al mes. Esperan que Chicontepec nos ayude, y los pozos siguen produciendo miserables 50 barriles diarios, cuanto tenemos suerte. E incluso dicen que en aguas profundas vamos a tener éxito cuando lo más que tenemos es Tamil-1, que es más pozo exploratorio que otra cosa, y Pemex no tiene marco legal para explotar en serio esa región. Me imagino que detrás de la negativa a la realidad hay de todo: percepciones políticas, dependencia de los técnicos, dificultades sicológicas. Pero ya son cinco años con números rojos. Cinco años en que mes tras mes la producción se reduce. Está bien que uno crea que hay mala suerte, o problemas técnicos, o meses malos, pero cuando son 60 meses, hay algún problema de fondo. Y en nuestro caso, lo que hay es que el gran regalo del petróleo fácil en las aguas someras se acaba. Al no aceptar la realidad ni Pemex ni energía, no permiten que Hacienda haga sus pronósticos adecuadamente, ni permiten que los mexicanos entendamos que se nos acabó el regalo. Por tanto, no hay manera de discutir seriamente el financiamiento del desarrollo, porque los legisladores, que no tienen tiempo para hacer proyecciones, siempre salen con que basta subirle un par de dólares al precio internacional del crudo que se considera en el presupuesto para que cuadren las cifras. O como ocurrió en la discusión de la reforma energética: fue imposible que aceptaran que había que ir a aguas profundas porque algún técnico les dijo que en Chicontepec había miles de millones de barriles. Y la reforma resultó el adefesio que usted conoce. Si no hacemos caso de la evidencia, si no aceptamos la realidad como es, no hay manera de que podamos tomar decisiones adecuadas. Seguir haciendo cuentas con un petróleo que no existe nos impide aceptar que no habrá desarrollo en México si no lo financiamos entre todos. Pemex y Energía están bloqueando la discusión seria de los problemas del país porque no son capaces de aceptar el tamaño de sus propios problemas. No sigan negando la evidencia. Esto se acabó. de suscriptores se habían proyectado para 2008 fue la cifra real de suscriptores; la subestimación fue de 40% por cada 100 habitantes con el esquema de Cofetel |