Él tenía desde hace tiempo la idea de abrir un local en la ciudad, donde pudiera echar andar toda
su creatividad culinaria. El resultado, una "panadería de barrio" que poco a poco se ha ido posicionando entre los habitantes de la zona.
Diego Pérez Turner, además de estudiar en el Cordon Bleu, fue durante mucho tiempo el encargado de enseñar pastelería, panadería y repostería en la misma escuela, aquí en México.
Con mucho entusiasmo, como todo buen panadero, se le puede ver desde temprano preparando y horneando el pan.
Luis y Sonia, mis cómplices de correrías gastronómicas, se sentaron conmigo en una de las mesas discretas y cómodas dispuestas sobre la banqueta.
Su menú es sencillo, preparado con los mejores ingredientes. Decidimos probar las pizzas, de las que ya nos habían hablado. Primero, una margarita –dicen por ahí que ésta puede delatar si el lugar es bueno, o no–. Deliciosa en verdad, con productos frescos; un poco de salsa como base, jitomate, orégano, buen queso, y ni hablar de la masa, muy rica.
Después pedimos una de jamón serrano con higos y arúgula, que Sonia aderezó con un poco de aceite de oliva. En ese momento, lo único que extrañamos fue una buena copa de vino, ya que por el momento en el lugar no venden ninguna bebida con alcohol.
Mientras Diego obtiene el permiso de la Delegación para poder vender vino y cerveza, se pueden ordenar saludables jugos de frutas naturales que acompañan muy bien las pizzas.
Colgadas afuera del local, un par de pizarras muestran las especialidades del día, las cuales cambian a diario. Además, ofertan las famosas chapatas, pizzas y postres.
En este dulce terreno Diego es todo un maestro. Les recomiendo el pastel de mango, jengibre y coco, así como el delicioso tiramisú, que es uno de mis favoritos.
Este joven cocinero también está desarrollando su propia marca de alimentos para llevar, que uno puede apreciar en su larga vitrina, como mousse de foie gras, vinagreta de pulpitos, jamón de pierna horneado y muchos otros guisos de temporada.
Asimismo, en los estantes se pueden apreciar conservas caseras, mermeladas, encurtidos, galletas y, por supuesto, pan artesanal tanto dulce como salado. Con estos productos seguramente cualquiera queda bien si los lleva a una reunión o simplemente los disfruta en casa con amigos.
El servicio es informal y a veces hasta descuidado. Sin embargo, la calidad de los alimentos, la selección musical y el café hacen que les demos una oportunidad para mejorarlo.
celia.marin@eluniversal.com.mx
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