Los jueves, viernes y sábados, a partir de las 11 de la noche, estos hombres y mujeres uniformados se aposentan en unos cuantos cruceros que eligen con antelación y se alistan para emprender una tarea que se les ha venido convirtiendo en… rutina. —Sin novedad, mi jefe —informarán a sus superiores en el gobierno capitalino al término de cada jornada. Y es que pocas circunstancias parecen hacerles variar el ritmo de trabajo —y de captación de manejadores ebrios— al que han venido acostumbrándose: remitir a un promedio de 115 infractores por noche de revista; cantidad que es, curiosamente, equivalente al cupo máximo que tienen las instalaciones de los propios juzgados. Los oficiales de la SSP-DF a cargo del Alcoholímetro de la ciudad más grande del mundo trabajan hasta las tres o cuatro de la mañana, o hasta que se les agote la ración de “boquillas” que sus jefes les dejan gastar: unas 250 unidades (lo que ocurra primero). Del uso de estas pipetas sobre labios del ciudadano sometido a revisión, los inspectores ya saben que 45% les dará “positivo”, de modo que pronto van completando una especie de “cuota” que, reunida en un fin de semana, fluctúa entre 324 y 376 infractores. Así opera, casi como reloj de oficinista, un programa emblemático del GDF, pero que hace un tiempo ya no arroja ninguna novedad estadística; ni para bien o para mal; es decir, que no envía una señal que permita indagar qué tanto contribuye el no poco polémico sistema de revisiones al abatimiento del índice de alcoholemia —y de accidentes viales— de la ciudad. Un vistazo a los “saldos” del Alcoholímetro que cada fin de semana difunde la policía, permite apreciar que, por el contrario, el número de ciudadanos que “caen” en éste es… casi el mismo, semana con semana, con variaciones irregulares de hasta 10%, medido el dato entre la última semana de octubre de 2008 y la primera de mayo de 2009. El 10% de variabilidad es correspondiente con el del número de pipetas que cada fin de semana soplan los automovilistas revisados: entre 777 y 844. ¿Las tendencias?: ni para arriba ni para abajo; o lo que es lo mismo: igualitas, pero salteadas. |