El dato bruto es que la industria se contrajo 6.7% en marzo, bastante menos que 12.7% de febrero. Pero si prefiere la versión desestacionalizada, la caída en marzo fue de 11.5%, mayor que 9.2% de febrero.Esta columna ha preferido tradicionalmente este segundo número, y ni modo de cambiarle ahora que salió malo, así que el comportamiento de la industria en marzo es horrible. Viendo con más detalle, ya hay algunas actividades que parecen haber entrado en números negros: alimentos, bebidas y tabaco, papel y editorial, y otras manufacturas son los que se ven mejor en marzo, aunque a los primeros les puede haber golpeado algo la influenza, cosa que sabremos dentro de un buen rato, porque apenas en mayo podría notarse. Fuera de las manufacturas, tanto minería como construcción parecen estar ya mejorando. La parte más fuerte de la caída la sigue teniendo la industria automotriz, maquinaria y equipo y metálica básica, que se hunden 30% durante el primer trimestre, prácticamente en todos los meses. Esto hace pensar que en abril no vamos a ver una gran mejoría, porque tenemos los datos de producción de autos para ese mes, y presentan una caída bastante considerable, sólo superada por enero. Algo similar debe estar ocurriendo en las otras dos, pero hay que esperar un mes para saberlo. El comportamiento de la industria confirma que el PIB caerá, en este primer trimestre, alrededor de 7.8%. Es lo que habíamos calculado usando como referencia las importaciones, y ahora podemos comprobar con la caída de la industria, que en el primer trimestre promedia 10.1%. Los servicios caen menos, pero de cualquier manera quedarán cerca de -7% en esos primeros tres meses del año. Hay que recordar que el efecto de la influenza no se nota en estos números, porque ocurrió en la última semana de abril, y su impacto mayor en la primera semana de mayo, de forma que será para el segundo trimestre cuando veamos reflejado el esfuerzo sanitario en una caída un poco mayor del PIB. Ahora permítame darle datos positivos para que no se quede muy angustiado con esto. El viernes se publicó la información de actividad industrial en Estados Unidos, pero de abril, y aunque sigue teniendo mayor contracción que nosotros en este rubro, ya se nota que tocamos fondo. El dato de abril es ligeramente mejor que el de marzo, algo que no sólo ocurre en la industria, sino también en las ventas, y en las solicitudes de apoyo por desempleo, que son semanales, y de las que ya tenemos datos hasta mayo. Estas solicitudes habrían alcanzado su máximo a fines de marzo e inicios de abril, que parece que será el mes de final de la recesión. Esto no significa que a partir de mayo ya estemos creciendo, en México, en Estados Unidos o en alguna otra parte del mundo. La caída ha sido muy grave, y ha tenido un impacto fuera de lo común en los consumidores, lo que hace que la recuperación pueda ser muy lenta y larga. La caída del PIB de la Unión Europea en el primer trimestre supera 10%, para que imagine usted la magnitud de la crisis global. Como decíamos, en abril se estaría empezando a serenar la caída y a notarse una leve mejoría, no en todas las actividades. La industria automotriz, que tanto nos interesa a nosotros, tuvo en abril un mal comportamiento también allá. Se vendieron pocas unidades más que en febrero, pero menos que en marzo. En mayo viene la quiebra de Chrysler y los ajustes en distribuidoras de esta empresa y también de General Motors. Es decir que son meses complicados, y no es fácil saber si ya empezó a mejorar esta industria. En mayo, lo más probable es que tengamos ya mejoría en la industria, pero con caída en servicios, producto de la epidemia. Y será para junio cuando las cifras empiecen a verse mejor en nuestro país. En cualquier caso, es muy importante recordarle que no vamos a tener una recuperación rápida como en 1996, porque los consumidores en los países desarrollados no quieren comprar, sino ahorrar, y porque además no tenemos ahora el expediente del petróleo para ayudarnos en la salida. Pero no cabe duda que, visto de manera general, las cosas empiezan a mejorar. Como siempre, hay de todo en este proceso: actividades que se hunden ahora, como el turismo, que dirán que esta columna se está burlando, y otras que, en realidad, nunca sufrieron mucho, como los alimentos, por ejemplo. Algunas que ya están en franca recuperación y otras que no ven cómo van a salir. Pero en el conjunto empiezan a ser más actividades las que dejaron de caer o están ya creciendo que las que siguen contrayéndose. El empleo seguirá cayendo todavía unos meses más, y es posible que lleguemos a los 700 mil desempleados adicionales en comparación anual, como le había comentado en esta columna. Pero también eso va a ir mejorando. Y eso nos regresará a nuestra preocupación de largo plazo: cuando se acabe la crisis global, vamos a regresar a una tasa de crecimiento muy pequeña, porque no somos competitivos y no hacemos nada por resolverlo. Pero de eso platicamos en otra ocasión. |