Después de la invitación de sus propietarias Tessy y Claudia, regresé en compañía de Sonia, mi cómplice de correrías gastronómicas, quien quedó más que encantada con este restaurante, ubicado en Michoacán 103, en la Condesa.
La tradición de Oriente es servida en un ambiente acogedor, con mobiliario en madera y sedas en tonos minerales, complementados con vajillas de cerámica y cobre.
Empezamos con un summer roll de Vietnam, elaborado en papel de arroz con camarones, crudités y hierbas aromáticas con salsa yuzuk, ligeramente picosa con trozos de cacahuate. Un aperitivo ligero y refrescante que provoca una agradable explosión en boca.
Acompañamos nuestros platillos con vino blanco, un Torrontés que maridó perfecto con las especias que caracterizan esta culinaria, cuyo picor podría remitirnos a la cocina mexicana. Chardonnay, Albariño, champaña o cava también son muy buena opción.
Viajamos a la India con unas crujientes samosas de papa al comino y cúrcuma, con chutney de menta y cilantro. Muy bien logradas. Estas pequeñas empanadas en pasta philo con su refrescante preparación de hierbas aromáticas.
Compartimos la tradicional sopa tailandesa tom yan kung con leche de coco, lemon grass, jengibre, camarones y ají, perfectamente balanceada. El coco y la raíz de limón con el marisco y el picante resultaron en un agradable sabor agripicante.
De China nos decantamos por un atún a las cinco especias con salsa de soya y jengibre, y chutney de piña. El gusto del pescado en sintonía con las salsas, las especias y el arroz al vapor ofrece un platillo ligero, muy sabroso para estos días de intenso calor.
Luego nos trajeron un pollo garam masala de la India; una mezcla de especias, almendras tostadas con manzanas asadas y arroz al comino, que hacen de este plato uno de los más solicitados del restaurante. Vale la pena pedirlo.
De postres pedimos pastel de chocolate con centro líquido, tarta tatin con helado de vainilla al cardamomo y crème brûlée. Excelente opción para cerrar con broche de oro esta reconfortante experiencia.
Los tés son obligados. En Ödün hay desde el tradicional chino de jazmín hasta la exótica variedad de la India y Tailandia. En otra ocasión probaré sus martinis, que son su especialidad.
Agradecemos el cariño y pasión de Tessy y Claudia, que han sabido traer la magia de las especias a la ciudad, en este pequeño rincón donde la calidad de los ingredientes y la sazón son prioridad.
celia.marin@eluniversal.com.mx
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